Viernes 13, un día para marcar en el calendario de tu trayectoria literaria


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¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Quiero creer que exultante. Ahora ya La Campana del Carnaval es una realidad. El acto de presentación fue hermoso. Muy hermoso, de hecho.

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Jerónimo Prieto, el genio de los pinceles que dibujó los sueños del genio de la pluma


jerónimo

¡Hola, papá! ¿Qué tal llevas el calor? Hace otro día fantástico, ya de plena primavera, de brotes que comienzan a abrirse, de cigüeñas sobrevolando la terraza, de cielos de azul infinito, de atardeceres cada vez más largos… de tantas y tantas cosas fascinantes… Sigue leyendo “Jerónimo Prieto, el genio de los pinceles que dibujó los sueños del genio de la pluma”

Mañanitas por El Corrillo con don Miguel de Cervantes y su magistral pluma


cervantes

¡Hola, papá! ¿Qué tal ha empezado la semana? La mía de locura. Últimamente es un no parar, pero me viene bien despejar un poco la mente. Acabo de abrir Twitter y leo con preocupación que ha habido otro atentado terrorista en Utrech. El mundo está muy loco. Yo creo que los pocos cuerdos que quedabáis estáis por allí arriba (aquí también quedamos algunos, por supuesto) Sigue leyendo “Mañanitas por El Corrillo con don Miguel de Cervantes y su magistral pluma”

‘La campana del Carnaval’ ya no es un sueño sino una realidad


La campana del Carnaval, fuente de inspiración de tu libro (Imagen:
aredisweb2.wordpress.com )

¡Hola, papá! Hoy ni te pregunto cómo estás, porque sé que no entrarás en ti de felicidad. ‘La campana del Carnaval’, esa maravillosa novela inspirada en la fiesta que tantos y tantos años vivimos juntos, y de la que te sentías tan orgulloso, ha dejado de ser un proyecto. Es una realidad.

No te puedes imaginar cuando esta mañana abrí el correo electrónico y vi que sí, que se publicaba, el vuelco que me dio el corazón. Primero, lógicamente, fueron lágrimas, pero ahora tengo un orgullo y una satisfacción que no se puede describir con palabras.

No hace falta que te lo diga, porque seguro que lo sientes. Mi corazón palpita más fuerte de la emoción y en mi cara por fin se ha dibujado una gran sonrisa.

Va a ser otro ‘hijo’ más, como tú llamabas a tus libros, que pase a engrosar la numerosa familia que ya tienes.

Y como el destino es un poco complicado de entender, la noticia llega a apenas unas horas de que Ciudad Rodrigo se convierta en fiesta, bullicio, encierros, capeas, reuniones de amigos, comidas… Para que esa campana que te inspiró esta novela vuelva a sonar anunciando que los toros ya están sueltos por la calle Madrid.

Bendita campana que cautivó tus oídos y tu pluma para que hoy te pueda dar esta gran noticia, papá. Cuando estabas en el hospital ya te lo decía que lo ibas a conseguir, que te merecías eso y más, aunque como el mundo de la literatura es tan complicado y salvo que tengas verdadero talento, la mayor parte de publicaciones que ven la luz son de hijos de papá o de cualquier Belén Esteban de la vida, tú no acababas de creértelo.

A pesar del dolor de tu marcha, yo no me rendí. Porque sí creo en ti, en que tus manos estaban hechas para firmar auténticas obras de arte en forma de libro. Ha sido tu recompensa y la mía. Tu felicidad y la mía. Tu orgullo y el mío, mi vida.

¡Enhorabuena, papá! Tu recuerdo está más vivo que nunca y tu legado sigue creciendo, porque hay una frase que siempre me encantó: ‘Sólo muere aquel que es olvidado! Y lejos de olvidarte, tienes mucha gente que te recuerda, te admira y te echa de menos.

¡Te quiero infinito, papá!

El empleado rebelde que duró un día atendiendo clientes en su primer trabajo


¡Hola, papá! ¿Qué tal va todo? Por tu casa pocas novedades. Los rosales siguen brotando y ya tengo ganas de que empiecen a echar flores. Por tu Salamanca querida las cosas también están tranquilas. No tanto en España, donde Pedro Sánchez ha publicado ya su libro (no te dés muchos cabezazos contra las paredes) y un tal Palomo Linares, hijo de su padre, también se dedica ahora a juntar letras.

El panorama político está calentito y ayer Pablo Casado invitó al presidente del Gobierno a ir embalando su colchón, que por lo visto fue lo primero que hizo cuando llegó a la Moncloa para que no se le pegara nada de Rajoy. ¡Qué país!, como dirías tú.

Después de ayer, donde mi pena me llevó a escribir una entrada demasiado bucólica, hoy quiero que los que me leen conozcan de nuevo tus cosas más divertidas. Y como cada día, siempre brotan cuando voy de paseo matinal para intentar despejar un poco la cabeza.

Pasaba yo por Unicaja, lo que antes era la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Salamanca y no pude menos que acordarme de ti, pero con una sonrisa, como la que se te ponía cuando contabas a la gente una de tus primeras experiencias como trabajador de una entidad que si ya era irreconocible desde hace años, no te puedes imaginar cómo está ahora.

Cuando comenzaste a trabajar, el director decidió ponerte en ventanilla para que atendieras al público, pero no se dio cuenta de que por aquel entonces eras un hombre serio, me atrevería a decir que poco simpático.

Así que llegó uno de tus primeros clientes y supongo que sería de estos señores que van al banco a pasar la mañana (lo justo para ti). En un momento determinado sé que terminó con tu paciencia y no le contestaste de la forma políticamente correcta. El señor, indignado, te dijo que quería hablar ahora mismo con el director. Quizá se pensó que te iba a asustar o algo así, pero tú, con ese carácter tan fuerte, y sin que te temblara la voz, le indicaste: “Primera puerta a la derecha”.

Lógicamente que fue para allá a comentar el altercado. Al día siguiente pasaste al departamento de personal. Y allí estuviste muchos años, casi hasta la jubilación, en el que te encargaron escribir la ‘Historia de Caja Duero’ y te sentiste pleno, porque todos sabemos que trabajar en banca fue la manera de mantener holgadamente a tu familia, pero lo que siempre te gustó fue la literatura, un camino que te forjaste tú solo a base de mucho leer y de horas en tu máquina de escribir. Autodidacta, meticuloso, cautivador y con tanta garra que llegaste a la final del premio Planeta.

¡Qué orgullo de padre! Nada más por hoy, cariño. ¡Te quiero!

El recuerdo de don Fernando en la misa de San Francisco de Sales


¡Hola, papá! Ya sé que aún estarás ‘cagándote ‘ en todos los dioses, pero la verdad es que fue un momento muy emotivo. 

Por la tarde nos encontramos al párroco de San Marcos, Fernando, como le llamabas tú cada vez que pasaba por delante del banco donde te sentabas cada tarde y le invitabas a un ‘whisky’, que negaba entre risas.

Se paró con su habitual sonrisa para ver cómo nos iba la vida. Y fue entonces cuando le comunicamos que te habías ido.

Se quedó pálido. No sabía por dónde le había venido. No sabía casi ni qué decir. Fue entonces cuando dijo que iba a tener un recuerdo muy especial en misa. 

Y yo no pude decir de nada. 

Evidentemente. Porque iba a ser una cosa bonita. Además, ya se lo advertí, que no eras ni católico ni apostólico, sino más bien lo contrario.

Así que a las 20.30 allí estábamos, puntuales, en la iglesia. Y llegó la hora de recordar a los difuntos. Pero él no te recordó como a uno más, te recordó como a un amigo, como a Nacho Carnero, tal y como le pedí cuando entraba por la iglesia.

Y sólo minutos hablaba de San Francisco de Sales, patrón de los periodistas. Y pensaba yo en las casualidades de la vida, porque a fin de cuentas tú eras periodista. No reportero, pero sí columnista, uno de los mejores que tuvieron en sus páginas ‘El Adelanto’ y ‘La Gaceta’, ese panfleto que ni tan siquiera tuvo la decencia de dedicarte una línea en sus páginas el día de tu muerte, cuando todo el mundo dice que eres quizá el mejor cronista de Salamanca de los últimos tiempos.

Bueno, papá, te dejo, que hoy me voy a de concierto y sé que cada canción me va a recordar a ti. En realidad todo me recuerda a tí, porque aunque me repito mucho, eres eterno. ¡Te quiero!

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