‘Soledad’, el libro que marcó tu vida y ahora la marca la mía

¡Hola, papá! ¿Has visto qué día tan bonito hace hoy? La verdad es que el tiempo está loco. Hace ya un par de semanas que a mediodía el termómetro no marca menos de 15 grados.

Yo hoy estoy con la moral bajo mínimos. Agotada por mi mala alimentación y por las pocas horas que duermo desde que no estás. Aún hay gente que me pregunta por ti, porque no saben que te fuiste el 15 de diciembre. Y entonces mis lágrimas empiezan a brotar sin consuelo posible.

Y lo peor es que antes estabas tú para secármelas, pero ahora llego a casa y sólo tengo este ordenador para contarte mis sentimientos, mis penas, mis alegrías. Echo en falta un abrazo, uno como los que me dabas tú, un beso, un ‘te quiero’.

Recuerdo que siempre contabas que en casa de tus padres sólo había un libro, que curiosamente se llamaba ‘Soledad’, de Víctor Catalá. Hoy al pasar por el salón lo vi, cuidadosamente encuadernado, a capricho.

Y sentí que en cierta manera esa ‘Soledad’ marcó tu vida y ahora marca la mía. Y no hay un sentimiento más duro que ese. Llegar a casa y ver que estoy sola.

Me aterra despertarme cada mañana. Me aterra cerrar los ojos cada noche. Me aterra vivir, me aterra morir. Es un cúmulo de sensaciones que me genera un desasosiego infinito. Como verás hoy estoy de lo más optimista. Lo siento, papá. Me gustaría contarte algo divertido para que te echaras unas risas, pero la pena por tu ausencia crece cada minuto.

No logro aceptar que la vida me ha quitado a lo que más quería. A mi todo. A la persona que hacía que siempre me levantara preparada para lo que fuera. Nos quedaban tantas cosas por hacer juntos, mi vida.

Te dejo, papá. Me estalla la cabeza de tanto llorar y me faltan fuerzas hasta para darle a las teclas del ordenador. Hasta mañana, mi amor. ¡Te quiero!