La vida en tres dimensiones en el segundo aniversario de tu último viaje


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Ya llevo despierta un buen rato. Nada que no sea normal. Hace dos años, a las 9.01 minuto, se apagaba mi estrella. Una de mis dos estrellas.

Me tiembla la mano mientras escribo. En realidad me tiembla todo, porque me falta la tuya para sujetar con fuerza.

Hoy me he estirado mi pelo. Tengo una foto de los dos en la que mamá tiene un cabello similar al mío. Y me apetecía.

No voy a volver a contar la angustia de tu despedida. De hecho he rescatado una divertida foto de los dos. Fue en La Tostita.

Alguien nos regalo unas gafas en tres dimensiones. Y, lógicamente, nos faltó tiempo para estrenarlas. También llevaba el pelo liso. Y una gran sonrisa en la cara.

Creo que, al final, ese toque ‘payaso’ me sigue gustando. Estoy ansiosa de poder hacer algo para descargar adrenalina. Es una de las cosas que más extraño.

Y entonces es cuando pienso que nos parecíamos mucho físicamente, pero no en la forma de actuar. Tú eras tranquilo. Disfrutabas leyendo un libro o comiendo un buen plato de cuchara.

Yo al contrario. Y, además, ahora con la pandemia, la actividad más ‘peligrosa’ que puedes hacer es una clase de gimnasia delante del ordenador. Por desgracia.

Te anhelo a ti. Mucho. No te lo puedes ni imaginar. Y también volver a hacer mis ‘pequeñas locuras’ que me dejaban exhausta y feliz. Y que dicho sea de paso, no te hacían demasiada gracia.

El tiempo te arrebata a las personas que quieres y te deja solo a unas cuantas que se preocupan de ti cuando llegan los momentos difíciles.

Las que te tienden su mano para hacer más llevadero el dolor infinito de una pérdida así.

Y el día que se marchan de tu lado, ese dolor se multiplica por dos, por tres, por cien..

Ayer me prometí no volver a escribir este blog, pero esta mañana cuando he abierto los ojos (no sé si hoy un poco más tristes de lo normal), he empezado a escribir un texto al que le falta todo lo que tú decías para crear una buena obra literaria. Un personaje, un escenario y una historia. Es un batiburrillo. Un reflejo de lo que pasa por mi cabeza. Donde se juntan decenas de imágenes e historias sin mucho sentido, la verdad.

Quiero pensar que es cuestión de fechas. Que en un par de semanas se pasará. Pero como no se adelanta nada haciendo planes, si no viviendo el día a día, voy a intentar sobrellevar este martes lo mejor posible.

Y voy a intentar sonreír, a pesar de que está nublado y me faltan mis dos soles.

Es hora de dejar el móvil un rato amplio para comenzar a hacer cosas en casa, que también es reconfortante.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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