La flor de Pascua, el rojo pasión y la cigüeña tempranera


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. Disfrutando de los primeros momentos de este 8 de diciembre. Último día del puente de la Constitución. Ahora mismo solo se oye silencio en la calle. Un auténtico remanso de paz después de la gran cantidad de lluvia que cayó anoche.

Un sonido atronador. Pero nada mejor que una buena sesión de música para conseguir un poco de calma y un ratito de yoga antes de irse a dormir.

Dos buenísimas costumbres que uno va cogiendo en este confinamiento y que te dejan en modo zen.

Ya sabes que me encanta rebuscar entre mis fotos para escribir este blog. Y he encontrado una de hace ya cinco años.

La flor de pascua que nos regaló el recordado Nacho Moretón. No se me olvidará aquella noche en que en un local, entrañable, por cierto, como era ‘El Momento’ coincidistéis 5 ‘Nachos’.

Por supuesto que os hicistéis una foto juntos para la posteridad. De aquella, que yo sepa, continúan tres.

La flor de pascua siempre estaba en la entrada de casa en estas fechas. Simbolizaba muchas cosas para mí. De ahí la ilusión con la que recibí este obsequio. Era el anuncio de que la Navidad se acercaba.

Ahora paso por muchas tiendas y hago intención de comprar una, pero al final nunca me decido. Me he vuelto un poco indecisa hasta para eso, que siempre lo tenía clarísimo. Pero aún queda tiempo para redecorar mi vida y algún rincón de la casa. No hay problema.

Yo y el rojo. Creo que es mi color favorito. Símbolo de fuego, de pasión, de vida. Un tono que te da energía, vitalidad y que ilumina los días grises como el de hoy.

Me gusta tanto que en una ocasión te regalé un polar rojo para salir a pasear juntos y combinados. Y te sentaba bien.

Creo que es un color perfecto para todas las ocasiones. Lástima que ahora con la mascarilla no me apetezca ni pintarme los labios, porque cambia hasta tu estado de ánimo.

Otra de las cosas que te prometo que retomaré en breve. Hoy sí, toca paseo matinal. A recorrer la parte antigua de la ciudad y a disfrutar de momentos mágicos.

No sabes qué maravilla es sentarte un ratito en el Huerto de Calisto y Melibea y ver las nubes inquietas, inmensas. Y en el medio una cigüeña. Curioseando la ciudad desde lo más alto. Disfrutando de su sueño de volar libre. Sin ataduras, sin preocupaciones.

Una cigüeña tempranera a la que a menudo hablo esperando una respuesta y a la que siempre miro porque algo en mi interior me dice, a pesar de no creer en nada, que eres tú en tu nueva vida.

Lástima que vayas tan rápido que no pueda ni tomar una foto, pero esa conexión me genera una pequeña ilusión cada vez que bajo por allí.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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