Las mañanitas de Shin Shan y las deliciosas bandejas de dulces


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casita. A pesar de ser festivo, me gusta madrugar. Y así me da tiempo a escribirte con calma.

Ya he desayunado. Me río porque no hace tanto este momento del día era mi favorito. Me preparaba lo que fuera y ponía a Shin Shan en la tele. Y empezaba mi mañana muerta de risa por las ocurrencias del niño impertinente al que el pimiento le sentaba fatal. Creo que me lo pegó. Ya sabes que soy como una lapa. Absorbo lo bueno y lo malo de mis personajes favoritos.

Creo que ya no lo emiten, aunque sería la mejor terapia para comenzar la jornada.

Siempre me gusta recordar aquí momentos bonitos que vivimos. Me hacen entender porque cuando salgo, me detengo en algunos sitios inconscientemente.

Rebuscando en mi álbum de recuerdos, encuentro una foto con la maravillosa bandeja de dulces con la que me sorprendiste hace 5 años. Tenía una palmera de chocolate blanco (me relamo de verla) y cuatro pasteles de La Madrileña. Cuando la publiqué puse un comentario breve que decía: “Gracias. Eres el mejor papá del mundo”.

Ayer por la tarde salí a dar un paseo. Y vi el nuevo establecimiento que han abierto en María Auxiliadora. Mis pies se encaminaron directamente hacia allí. Me sentía como una niña cuando ve un pequeño paraiso de luz en estos tiempos de penumbra, pero ni tan siquiera sabía por qué.

Fue anoche, mirando Facebook, cuando me di cuenta de que también tengo mis manías, como Shin Shan.

Y que uno de mis lugares favoritos para empezar el día es el Huerto de Calisto y Melibea. Allí busco cigüeñas, que últimamente escasean.

En ellas te veo reflejado a ti, peque. Y de vuelta a casa, por La Rúa, hay una en el escaparate igual que la que compramos hace mucho tiempo ya.

Al final sí. Me doy cuenta que si tengo que elegir una ruta, prefiero la que me recuerde a ti.

Hoy es festivo. De momento no se ve a nadie por las calles. Supongo que a mediodía habrá ambiente, pero para eso falta un rato largo.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. Ojalá que tenga un día tan dulce como aquel en el que me trajiste esa enorme bandeja de pasteles. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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