A true love story never ends (te echo de menos, papá)


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Espero que bien. 6 de diciembre ya, peque. Inicio de un minipuente para algunos y tres días de asueto para otros.

Para mí tres días de tristeza infinita, porque no queda nada para que llegue el 15. Aquel maldito 15 de diciembre en que te fuiste. Tú nunca fuiste supersticioso. Yo un poco. Y el fatal desenlace empezó la noche del 13.

Alguna vez me han preguntado por mi extraño interés por la numerología. Por cualquier sitio que paso, asocio los números, por lo general, a situaciones que he vivido o a pilotos de motociclismo.

Sí. Para matarme. Siempre me lo comentaba la psicóloga que me ayudó a hacer más llevadera tu pérdida.

Y no le llegamos a encontrar respuesta, pero hablamos largo y tendido sobre un asunto que a mi me parece curioso.

Creo que ya te he comentado una cosa. Una mañana que salí, pasé por una tienda y vi una libreta que ponía: “A true love story never ends” (una verdadera historia de amor nunca termina).

La compré. Y ahí hago pequeños apuntes cada día.

Me teletransporta en el tiempo a algunas noches de verano, en El Diván, donde pasábamos buenos ratos sentados en su terraza. Tú con tu jarra de cerveza bien fría y yo creo que ya había empezado con las infusiones.

Pero lo de menos era el lugar. Para saber que esa historia de amor no iba a tener final (dos años después de la iniciaras tu viaje al arco iris de los papás sigo sintiendo lo mismo cuando veo cuando veo una foto o alguien me habla de ti), no hacían falta libretas, pero sí que es verdad que al verla, un impulso me llevó a cogerla y ponerla en mi habitación.

Ahora que no se pueden dar abrazos, y llegando estas fechas tan malas, echo de menos coger tu mano. Rodear tu tripocha con mis brazos y sentir en mi cara esa maravillosa caricia de tu barba.

En realidad echo de menos todo, peque. Me sobran los silencios, el ruido del reloj marcando los segundos…, la soledad.

Una palabra a la que, por desgracia, ya me he acostumbrado. Pero no pasa nada, mi amor. Es duro, pero es la vida misma. Lo único que hay días que te levantas con mejor pie y otros, como hoy, gélido y gris, donde la tristeza se acentúa más de lo normal.

Qué poco me gusta escribirte así. Y sé que a ti tampoco te va a gustar, pero bueno. Me quedan unas cuantas horas para reflexionar y buscar algo más divertido para mañana.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. Si hay cualquier cosa abro hilo para comentarla! ¡Cuídate mucho y vi de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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