Mañanitas de niebla, bufanda, guantes y un buen plato de cuchara


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Me he despertado temprano y al subir la persiana me he encontrado con un día de niebla.

Una mañana que invita a quedarse en casa con un buen desayuno, el ordenador, y una mantita para cubrir las piernas.

Es 10 de noviembre ya. Se nos va 2020. Y lo hace con una sensación extraña. Creo que ni en la peor película de terror, nos podían haber hecho un guión así.

Pero bueno. Ese es un tema que tenemos ya muy manido.

Me ha encantado abrir la ventana y notar que apenas podía ver el bloque de enfrente. La niebla era la favorita de mamá.

En días como hoy, y en situación normal, ya estaría camino del mercado para hacer la compra, tomarse su café y regresar a casa feliz con su comida para preparar sus deliciosos platos de cuchara que tanto te gustaban.

Creo que podías renunciar a casi todo, menos a unas alubias, un cocido o unas simples sopas de ajo. Pequeños manjares que sirven para reconfortar el estómago y el espíritu. ¿Verdad?

En alguna ocasión aprendiste a hacerte sopas de ajo al estilo ‘fernandica’. Cogías tu cazuela de barro y yo te preparaba los ingredientes, que tu ibas mezclando poco a poco hasta conseguir que te quedaran a tu gusto.

Hicimos una variante sobre la receta de mamá. Ella te migaba el pan. Tú lo hacías en rebanadas de más o menos un centímetro de grosor.

Aunque nunca probé ni una ni otra, porque soy un poco Mafalda y no he tenido especial afición a las sopas, creo que la de mamá tenía mejor sabor. Más que nada porque las llevaba haciendo años y años.

Las pocas veces que salías fuera de viaje, le gustaba recibirte con una cazuela de ellas. Y tu cara cambiaba, especialmente si era un día como hoy.

Se acerca el invierno, peque. Es hora de sacar bufandas, guantes y prendas de abrigo. Con color, eso sí, para iluminar las calles si hay que salir a hacer algún recado.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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