Amaneceres con un rayo de luz y anocheres con olor a sopas de ajo


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Por aquí todo tranquilo. Dentro de la nueva normalidad, pero tranquilo, que no es poco.

Mira la foto que tomé para este blog. Un hermoso amanecer en Salamanca. El sol luce tímido entre las nubes grises. Se vislumbra un rayo de luz y de esperanza.

Una pequeña luz que ilumina cada día para levantarse con ganas de comerse el mundo, de sonreír debajo de la mascarilla.

Estoy pensando en recuperar mis viejas costumbres de volver a la repostería. Ya tengo todo preparado para meterme entre fogones.

Noviembre es un mes perfecto para hacer planes culinarios caseros. ¿Verdad? No te creas que no me acuerdo de las sopas de ajo que preparábamos juntos. Muchas veces. Lo único que ahora no me gustan.

Fuiste un buen aprendiz de cocina. A veces un poco desastre, pero al final lo lograste.

Y si no las hacías tú. Era mamá quien se metía entre fogones para sorprenderte en las gélidas tardes de otoño.

Qué cosa tan simple y tan buena. Qué felicidad tan sencilla. Bueno pituco. Te dejo por hoy. Si hay alguna novedad, reabriré el post para contártela. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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