Las lágrimas inconsolables en mi paseo por el Huerto de Calisto y Melibea


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Todo tranquilo. Es el día del Pilar. Un poco extraño también. Hoy no habrá desfiles ni actos institucionales como otros años.

La pandemia ha modificado esta fiesta. Por Salamanca hay bastante gente. Turistas que pasean felices y recorren la zona monumental de la ciudad.

Estaba en el Huerto de Calisto y Melibea. Apareció una familia. Y la madre le dijo a la hija: “Ponte ahí, junto a tu padre, que os voy a hacer una foto juntos”.

Y entonces las lágrimas empezaron a brotar de mis ojos, recordando tantas mañanas que bajábamos los dos, nos sentábamos tranquilamente y nos hacíamos no una, sino mil fotos.

Curioseábamos por todos los rincones. Y luego nos íbamos a tomar el aperitivo por allí. ¡Qué tiempos, peque! No sabes bien lo que los hecho de menos. Los días se hacían muy cortos a tu lado. Siempre planteábamos mil y una aventuras juntos.

Nos faltaban minutos. Y hoy siento que nos faltaron muchos más, que nuestra película se quedó incompleta y que necesitaba un final feliz.

Pero el destino quiso separarnos hace ya casi dos años y ahora siento que me cuesta mucho volver a los sitios que me recuerdan a ti o a mamá.

Paradójico. ¿Verdad? Porque luego cuando me siento allí o voy al cementerio, me siento junto a la sepultura y os cuento mis cosas, os pongo vuestra música y de nuevo mis ojos se tornan en una tristeza infinita por el enorme vacío que siento por dentro.

Ahora veo a los niños jugar con sus padres y me dan envidia. Y entonces pienso en esa preciosa canción, de título ‘Volver a verte’, que tanto nos emocionaba a los dos.

Su letra es mi vida misma en la actualidad: “Que mala suerte, que mala suerte, que ya no pueda volver a verte”.

El otoño me está poniendo más nostálgica que otros años. Y no quiero pensar en el invierno, frío, triste, sin una mano sanadora a la que aferrarme, sin planes a la vista, sin ilusiones, sin vosotros.

Si siempre me gustó poco, ahora no quiero ni pensarlo. Bueno, pituco. Te dejo por hoy, que ya es hora de ir pensando en preparar algo para almorzar. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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