Aquellas mañanitas al sol de octubre en la terraza (verano, vuelve ya)


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Ha llegado una ciclogénesis explosiva y no te imaginas lo que ha cambiado el tiempo.

Esta mañana diluviaba. Y yo me fui a pasear con mi chubasquero. Sin paraguas. Un poco kamikaze de mi parte, ya sabes. Hay cosas que no tienen remedio.

Las zapatillas empapadas, el pantalón tres cuartas de lo mismo. Solo me faltaba cantar bajo la lluvia.

No veas lo que se agradece una mantita ya. Aunque en la mayoría de ocasiones, ni la utilizo. Me puedo pasar horas caminando y ni tan siquiera siento necesidad de hacer un pequeño repostaje.

Es una válvula de escape para sobrevivir a este confinamiento. Desde bien temprano ya estoy en la calle para aprovechar las primeras horas del día y poder dedicar el resto a otras cosas de más provecho, como escribir este blog.

Vuelvo a Facebook una vez más y encuentro esta foto. Yo tomando el sol en la terraza plácidamente. Debajo escribí: ‘Ojalá fuera éste el peor día del otoño’. Le añadía un hasgtag: ‘Mi solete’. Y pensaba que realmente eso era la felicidad.

Pero no. Eso te da un extra de energía, pero buena parte de esa felicidad se marchó el día en que os fuisteis al arco iris de los papás.

Ahora es mi lucha contra el tiempo. El intentar no parar ni un segundo. Aprovechar a tope cada jornada y terminar exhausta.

Estoy aprendiendo a bailar, peque. Ya sabes que me encanta todo lo que suponga movimiento. Me está costando. No te creas que es sencillo, pero la perseverancia lo puede todo.

Hay que insistir mucho para conseguir las cosas. Nunca rendirse. Y si te caes, te levantas con más fuerza. Lo importante es no tropezar dos veces en la misma piedra.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy, que ya es hora de almorzar, casi. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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