Las bellas estampas sobre el asfalto mojado de Salamanca


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Todo tranquilo. 20 de septiembre, víspera de San Mateo, el epílogo de las ferias y fiestas de Salamanca.

Y sí. Llueve. Mira cómo estaban las calles esta mañana. Era complicado caminar por el miedo de resbalarte, pero dejaba fotos únicas.

El suelo estaba mojado y en él se reflejaba el tímido rayo de luz solar sobre los grises adoquines de la Plaza Mayor. Un auténtico espectáculo para la vista.

De mayores y de pequeños. De foráneos y visitantes, que no dudaban en sacar su camara para ‘arretratar’ la misma imagen.

Es lo más bonito de una jornada en la que el agua se ha convertido en protagonista esperada de esta película, con toques surrealistas, que nos está tocando vivir.

Una cinta sin guión, sin protagonistas sin argumento, sin un futuro claro. Más bien incierto.

Me gustaría contarte alguna anécdota de tantas como teníamos, pero no se me ocurre ninguna. Me he quedado un rato traspuesta después de comer y disfrutar de una amplia sesión de motos.

Cuando empezaba a escribirte, los ojos se me han comenzado a cerrar. Lógico y normal. Últimamente me duermo tarde y me despierto muy temprano.

Antes me acostaba tarde y me levantaba tarde. Algunos días eran las 11 de la mañana. Y siempre me decías la misma frase: “Las calles ya llevan puestas un rato”.

Supongo que me reiría, me metería en el baño y me pondría toda mona para salir a la calle.

Después tú también le cogiste el gusto a quedarte en la ‘piltra’ hasta las tantas. Las calles ya llevaban puestas muchas horas, pero daba lo mismo. Como eras muy perezoso para arreglarte, había que dejarte preparado un pantalón y una camisa para que fueras conjuntado.

El yin y el yan, pero solo en eso. Ahora estoy viendo el final del Tour de Francia. Y lógicamente tienes la sensación de que es agosto, pero en un rato empezará a caer el sol.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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