El aniversario del 11-S, el atentado que conmocionó y cambió el mundo


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Ya di mi paseo matinal entre flores, un mágico amanecer con la Catedral de fondo y muchas ganas de no parar quieta.

Es 11 de septiembre, peque. El aniversario de aquel día en que el mundo se conmocionó viendo como las Torres Gemelas caían tras un brutal atentado que dejó miles de muertos.

No recuerdo ya si el año pasado lo conté, pero para los que empiezan ahora a leer el blog, quiero explicar lo que supuso aquel día en nuestras vidas.

Para empezar yo no estaba en Salamanca. Por un mensaje de texto, ya que creo que los ‘wassas’ aún no se utilizaban, me llegó la noticia.

Estaba fuera de Salamanca. Y de repente sentí pavor. No miedo, pavor.

Las informaciones se sucedían y ninguna era buena. Venía en el coche. Era una noche de calor.

Ni tan siquiera podía concentrarme al volante. Por mi cabeza pasaba de todo. Y lo único que pensaba que era en quién habría sido capaz de hacer semejante masacre.

Era imposible no pensar en ello. Dos de los edificios más emblemáticos del mundo, se venían abajo.

Traía la radio puesta. Como es normal, era el único tema del que se hablaba.

Mi mirada se perdía en el infinito. Me parecía que todo era un mal sueño. Una barbarie incalificable, que consternó a todos los países.

Llegué. Aparqué mi vehículo en el garaje y corrí rápidamente a buscarte. Me estabas esperando en el Toscano. Mucho más tranquilo que yo, ya te habías hecho con una edición especial de un periódico para enterarte de primera mano de todo.

Supongo que pediríamos una copa para brindar por la salud. Que es lo que se pide cuando hay un acontecimiento tan aterrador.

Cuando volvimos, directamente era mejor no encender la televisión. Aquellas personas saltando desde pisos altísimos intentando salvarse de las llamas, los escombros, los muertos, el caos, la desolación y, sobre todo, la incertidumbre de no saber quién era capaz de cometer semejante atrocidad.

Pero bueno. Eso ha quedado en una tristísima efemeride, que hoy muchos recordamos, con la misma impotencia de aquel día.

Por lo demás pocas novedades, peque. La ciudad sigue tranquila y hace una tarde para salir a pasear otro rato, pero ya veremos, aunque la mascarilla no anima a hacerlo. Pero hay que aprovechar que todavía hace calor antes de que llegue el invierno.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy, que ya es tarde. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! Os quiero ❤️

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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