Los ‘eclipsados’ por la belleza del cielo estival de Salamanca


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Hoy ha llovido. 21 de agosto y han caído algunas gotas de agua, preludio de la cercanía de septiembre.

Nada que ver con otros veranos. Como éste que he rescatado de mi Facebook. ¿Lo recuerdas? Era un eclipse de sol. Fuimos a verlo a la zona de E. Leclerc, donde habían puesto pantallas especiales para que no se quemaran los ojos.

Qué momento tan feliz. Sólo hay que mirar nuestras caras. Me encanta rescatar esas imágenes y ver lo bien que lo pasábamos juntos. Sin parar. Siempre buscando alguna manera de matar las tardes, las noches y los días.

Y tú así, tan guapo, sonrisueño, con esa barba blanca que me encantaba acariciar cuando iba a darte un beso de buenas noches antes de irme a dormir.

Te cogía la mano y podíamos estar horas contando cosas trascendentes o intrascendentes. Lo mejor era estar juntos y vivir cada uno de esos instantes como lo hacíamos, papá.

No te puedes imaginar lo que los echo de menos. No los momentos, que siguen vivos en mi memoria y en mis redes sociales.

Extraño tu ternura, tus besos, tus cabreos cuando me iba a la cama sin despedirme. Solía volver al rato, pero quizás ahora me doy más cuenta de que ese tiempo fue el más bonito de mi vida. En el que irradiaba felicidad por todos los poros de mi piel.

Un día de eclipse era un día de fiesta. En realidad, cada vez que estábamos juntos era una celebración.

Aquella tarde, como siempre, terminamos en una terraza tomando un aperitivo y haciendo una larga tertulia.

Si no mal recuerdo, esa noche descubriste a Dafne Schippers, una atleta rubia, potente, que desde el primer momento captó tu atención.

La tuya y la de todos los que estabáis en el local donde pasábamos el rato.

Ese aire golfete te hacía aún más especial. Siempre me gustaba enseñarte fotos de las chicas que te llamaban la atención.

¿Sabes? El día está tristón. Para ti perfecto, seguramente, pero ya sabes que yo preferiría una tarde de luz y, por qué no, de eclipse, de risas, de todo eso, peque

Bueno, pituco. Te dejo por hoy, que ya es tarde. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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