Los eternos días de agosto al son de las relajantes gotas de lluvia


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Hoy ha amanecido un día un poco extraño. Amenazaba lluvia y, al final, han caído cuatro gotas.

A estas horas las calles están casi vacías. Ha cambiado todo mucho, peque. Mucho.

No te imaginas lo que es ir con la mascarilla desde la barbilla hasta la nariz y que tus amigos apenas te reconozcan si además has decidido llevar gafas de sol.

Te he hecho una foto de la estatua de don Miguel de Unamuno. Así, como quien no quiere la cosa, quedan poco más de cuatro meses para que llegue el tradicional homenaje (que se hará si la situación mejora, claro está).

He pasado por Rivas, una de las librerías donde solías ir a pasar muchos y inolvidables ratos rodeado de libros, de buenas conversaciones, de amigos, de tertulias…

Para mi sorpresa, el dueño estaba fuera y el local vacío. Los efectos secundarios del coronavirus. Unos locales tiran hacia arriba y otros están pensando ya en echar el cierre.

Es tarde ya. Estoy cansada. No he descansado bien y he caminado mucho.

Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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