Una luminosa bienvenida a agosto con atardeceres de arco iris


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo en casa. Todo tranquilo. Hoy damos la bienvenida a agosto. Y seguimos con la ola de calor.

He rescatado una foto de mi Facebook que me parece maravillosa. La iglesia de San Marcos en un atardecer que compartimos con una copita de cava y una cerveza fría, sentados en una terraza.

Cayó una fuerte tormenta, de esas que se agradecerían ahora (de hecho he visto gente con paraguas a modo de sombrilla), y cuando terminó, apareció un arco iris doble en el cielo.

Fue un momento de esos que repetirías una y mil veces. Nos miramos y sonreímos. Ninguno rompió el silencio para no romper el encanto de aquel instante.

Nuestros ojos, abiertos como platos, no se cansaban de mirar aquel bello espectáculo que la naturaleza te regala de vez en cuando.

Ahora ha cambiado el clima, los veranos… Todo, papá. Ya nada es igual que antes.

Me siento nostálgica. Algo triste, quizás. Es una sensación extraña, peque. Yo sé bien por qué, pero no pienso que sea el momento adecuado para contar cosas tristes.

Ya he perdido la cuenta, pero un día como hoy, a las 8 de la tarde, me tenían que quitar un pequeño quiste sebaceo de mi espalda.

Fíjate que soy muy valiente para unas cosas, pero demasiado cobarde para otras. Y aquella tarde me acobardé.

Entré en la consulta pensando que iba a ser pura rutina, pero en cuanto me vio el médico, me pasó directamente a un pequeño quirofano para extirparlo.

Fueron solo unos minutos, pero estaba asustada. Sentí unos pequeños pinchazos en la zona. Me mordía la mano para contener los nervios. ¡Madre mía! Con el valor que le echo a otras cosas y en aquel momento me sentía frágil, pequeña, temblorosa..

Cuando salía llegabas tú. Estaba morena, como casi siempre, pero abandoné la clínica pálida. Como si de repente me hubieran borrado todo el color la melanina de un plumazo. Tú pensabas que entraba entonces, pero cuando te dije que ya había pasado todo, entendiste mi mala cara.

Qué aventuras. ¿Verdad? Ese fue el inicio de tres semanas de curas, mareos y mañanas de verano distintas a las de ahora.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy, que ya es tarde. Cuídate mucho y cuida de mamá. ¡Os quiero! ❤️

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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