Domingo de globos, ruedas y un despertar entre monumentos


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? ¿Y mamá? Yo en casa. Esta mañana madrugué un poco. Me apetecía caminar antes de que el sol empezara a atizar con fuerza.

Cogí mis deportivas, mi mascarilla y mi mejor sonrisa para iniciar una ruta de más de 8 kilómetros. De momento, es la única hora del día en la que se puede pasear sin que te dé un mal.

Hoy es Santa Ana, patrona de Candelario. Y domingo de carreras. Así que ya te puedes imaginar cómo ha transcurrido la mañana. Nervios, risas, saltos… Un poco de todo.

Pero son diferentes. Te cambian el chip y sientes que vuelves a vibrar con esas pequeñas locuras que son tan necesarias en esta época.

Cuando miré al cielo, a eso de las 8 de la mañana, había un inmenso globo que subía por encima de la Catedral (si miras la foto, se ve justo arriba del magno edificio).

Inmediatamente puse mi mirada sobre él. Y pensé que sería una bonita locura poder volar. Aunque no te creas que no impresiona verlo.

Se te pasan mil cosas por la cabeza. Desde las maravillosas vistas que tiene que haber desde esa altura a lo que sucedería si aquello de repente comienza a bajar sin control.

Es una de las cosas que nunca he hecho, pero que de momento no entra entre mis prioridades.

Prefiero tener los pies sobre la tierra, que a estas alturas es lo más práctico.

Solo espero que la normalidad retorne y poder volver a cumplir sueños. El primero es que todos salgamos bien de esta y luego ya se verá.

No te lo he dicho, pero ha hecho podio Valentino Rossi. Un momento muy emocionante después de un año sin verle allí.

Me encantó su optimismo, sus ganas de superarse cada día, de vivir en ese límite al que se llega a más de 300 kilómetros por hora sobre dos ruedas.

Tiene que ser una descarga de adrenalina importante. Tranquilo, que no me va a dar por ahí. Creo que me pilla un poco mayor.

Ahora mismo el termómetro marca 34 grados. Y mañana será, casi con total seguridad, el día más cálido del verano. Dicen que rondaremos los 39 grados. Así que habrá que preparar unas cuantas botellas de agua, fruta fresquita y algo ligero para comer.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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