Los veranitos entre fogones y cazuelas de barro (a la rica chanfaina)


¡Hola, papá! ¿Qué tal estás? ¿Y mamá? Por Salamanca todo tranquilo. Ya sabes que últimamente no me conecto demasiado al móvil. Los días de verano hay que aprovecharlos para hacer cosas distintas.

Salir de la rutina del asfalto, pasear un rato, coger una botella de agua fresca para saciar la sed o comer una bolita de delicioso helado.

Es época de acostumbrar al cuerpo a otro tipo de ritmo. Más relajado. Ahora mismo se me caen los ojos del sueño, pero tiro de ellos hacia arriba para no caer en los brazos de Morfeo.

No es fácil. Más bien al contrario. De todas maneras ya sabes que la siesta y yo estamos reñidas desde hace años. Y sólo cuando no me queda más remedio, doy una cabezada.

Además, ese pequeño descanso vespertino, como ya te he dicho más de una vez, no me sienta nada bien.

En este jueves, también de mucho calor, vamos a hablar un poco de gastronomía. Cocinar. Esa sana costumbre que tengo prácticamente abandonada, que no olvidada, porque las cosas bien aprendidas no se van jamás de tu cabeza.

Hace tres años, supongo que como un reto personal, me ‘embarqué’ en la maravillosa aventura de hacer una chanfaina.

Parece fácil. En realidad complicada no es. Solo requiere un poco de paciencia y una buena receta. Sin olvidar, lógicamente, unos ingredientes adecuados.

Si mi memoria no me falla, los compré en una carnicería del mercado de San Juan. Tras ver el resultado, y a sabiendas de que soy un poco ‘tecla’ para determinados ingredientes, me pregunto cómo fui capaz de andar con manitas de cordero, sangre y callos.

Pero al final lo hice. Algún pero le pondrías, fijo. Cierto es que la satisfacción de verlo terminado es mayor que todo el trabajo que lleva hacer un plato tan típico de la cocina charra.

Prometo que cuando pase este calor, que no sé cuando será, y las cosas tornen a una normalidad que vuelve a perderse ya en algunos puntos del país por los rebrotes, volveré a meterme entre fogones.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. Que ando tardía. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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