Los preciosos días de vino, rosas y tardes campestres (feliz Santa Isabel)


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? ¿Y mamá? Yo terminando de comer. Hoy es 8 de julio, para nosotros Santa Isabel, el primer santo sin mi princesa.

He preferido tomarme el día con calma. Dar un largo paseo matinal y mantenerme alejada de todo.

Con los 37 grados que ahora mismo marca el termómetro, la mejor opción es una buena ducha y una tarde en casa, tranquila. Sin nada ni nadie que perturbe el ambiente.

Ya sabes que siempre me gustó mucho el verano, pero ver sobrepasar el termómetro por encima de los 35 grados, me produce un poco de asfixia.

He rescatado una foto de hace mucho tiempo para ‘celebrar’ esta calurosa jornada estival, en la que, debido al confinamiento y al respeto, no habrá ni brindis ni fiesta.

Estoy intentando que todo fluya con normalidad y dejar que mi memoria me lleve a otros tiempos mejores donde la felicidad era la palabra que llenaba nuestras vidas.

No es que ahora no sea feliz. Simplemente es que, en función de los días, uno se levanta con mejor pie que otros.

Pero vamos a la imagen. ¡Qué guapos estáis los dos! Sentados en aquellas sillas de campo, respirando aire fresco. Tú con tu cigarrillo en la boca.

Hay que ver lo que te costó dejarlo. Te levantabas por la mañana y antes que nada, te encendías un ‘Ducados’. De la primera calada habías consumido la mitad.

Estabas flaco, pero muy atractivo. Y no tenías barba. Pero te habías puesto unas pequeñas patillas que te favorecían bastante. La barba siempre fue tu seña de identidad. De vez en cuando te daba la ‘locura’ y te la dejabas sin cortar unos meses, evocando a aquellos bohemios soñadores que tanto admirabas.

Mamá lucia guapísima con esos pantalones. Una prenda a la que luego perdió el gusto.

En eso ya me voy pareciendo algo. Nada mejor que un cómodo vestido para sobrellevar este calor charro. Y la mascarilla, claro está, que los rebrotes están surgiendo ya en algunos puntos del país y hay que tener máximo cuidado para no dar un paso atrás en este frente abierto de lucha contra la pandemia.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. Tomaros una copichuela a mi salud, que hasta esa sana costumbre la he perdido ya. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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