Primer día de piscinas abiertas y curiosidades de mi infancia


¡Hola, papá! ¿Qué tal estás? ¿Y mamá? Yo bien. En casa. Todo tranquilo. Hoy es 22 de junio. Hace muchísimo calor, pero no he tomado el sol

Esta mañana me he levantado un poco más tarde y he hecho mis ejercicios en casa.

Ya han abierto las piscinas. Manolo y Fidel se han dado el primer chapuzón en Tejares. Me apetece tanto volver a reunirme con ellos.

También ha abierto el gimnasio, pero tampoco me he acercado hasta allí. He bajado de nuevo hasta la Plaza Mayor y he caminado un rato.

Hablando con mis amigas el otro día, recordé una anécdota que no sé si he contado ya aquí.

Era yo una niña pequeñita y tú escribiste algo en una revista semanal sobre las mesas petitorias.

Una llamada de alguien os sobresaltó. Parece ser que el artículo no sentó muy bien a algunas de las personas citadas allí. Y os amenazaron con secuestrarme.

Desde ese momento aumentastéis la seguridad. Me llevabáis cogida cada uno de una mano y no cesabáis de mirar hacia atrás.

Qué aventuras. ¿Verdad? Ahora tienen su nota divertida, pero entonces tuvo que ser un auténtico sufrimiento para toda la familia.

Desde pequeñita salí guerrera. Y algo gamberra también. He vuelto a recuperar mi afición por el maquillaje. Ahora me gusta pintar mis ojos cada mañana y que me resalte bien ese color mitad miel, mitad verdoso que, en parte, son de la familia paterna.

El coronavirus sigue en el aire. Las mascarillas se han convertido en la prenda más solicitada del verano. Las hay de cientos de formas, colores y diseños.

Creo que cuando finalice el verano, tendremos todos la cara con marcas.

Añoro el mar, la sal, esas siestas en las tumbonas que me dejaban KO en 5 minutos, pero bueno. Ahora hay que asumir la realidad y seguir hacia adelante todo lo bien que se pueda.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy, que ya es la hora de comer y no tengo demasiado apetito. Este caño te quita las ganas de tomar cosas calientes. Como las que te gustaban a ti: alubias, purés… Cualquiera de los exquisitos platos que te preparaba mamá.

Sin olvidar, claro está, los gazpachos, las ensaladas o los deliciosos canapés que alguna tarde te hacía para merendar y te rechupeteabas hasta el cuenco si podías.

Los dos fuimos siempre un poco comiquis. No nos gustaba casi nada novedoso para almorzar.

¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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