El primer Día del Libro virtual en un día de esperanza y sueños por cumplir


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? ¿Y mamá? Yo bien. En casa. Me he despertado temprano y me he preparado mi desayuno tradicional.

Hoy es el Día del Libro. El segundo que pasamos separados, pero hoy no voy a llorar. Hace un día con un sol tímido brillando en lo alto, que invita a sentarse en la terraza a disfrutar de esta jornada virtual para los amantes de la lectura.

Imagino que allí arriba también lo estaréis celebrando. Te imagino con Valle Inclán, don Benito Pérez Galdós, Antonio Machado y tantos otros grandes de la pluma en divertidas tertulias que me encantaría escuchar. Divagando sobre lo divino y lo humano.

Anoche había lluvia de estrellas, pero una vez más las nubes impidieron verlas de madrugada. Y aunque no te lo creas, estuve viendo ‘La cena de los idiotas’. Es realmente terapéutica para una noche de confinamiento.

Abro el WhatsApp y de nuevo leo un mensaje de esperanza. Sonrío y mucho. Ahora solo necesito noticias buenas de gente maravillosa a la que el destino les ha puesto una prueba difícil, pero de la que estoy segura que saldrán reforzados. Con más ganas de vivir, de respirar, de soñar despiertos, de construir un nuevo mundo de cosas hermosas que ayuden a olvidar los obstáculos que les han truncado estas últimas semanas.

El año pasado llovía. Más bien diluviaba. Pero quise bajar hasta la Plaza Mayor a recorrer los puestos y ver los libros. Allí me encontré a Luixi, la mujer que había bajado al ágora en busca de lectores que adquirieran uno de sus ejemplares.

Insisto en que el tiempo vuela, papá, pero ahora más que nunca no hay que desperdiciarlo. Hay que mirar la vida de frente, marcarte unos objetivos y luchar porque se hagan realidad. Luchar sin miedo, con valor, con paso firme…

Estoy muy trascendental esta mañana. Y llega mi hora de hacer ejercicio. Así que te dejo por hoy.

Bueno, pituco. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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