Mañanita de Lunes Santo con el silencio desalentador de la ciudad desierta


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? ¿Y mamá? Por aquí todo tranquilo. Hoy te escribo temprano. Me acabo de despertar y estoy tumbada en la cama.

La ciudad duerme a estas horas. Parte, claro está. Los trabajadores ya han iniciado su jornada laboral de Lunes Santo.

Esta semana será más corta, porque el viernes, mi cumpleaños, ya es festivo por el inicio de la Pasión, con los pasos bien guardados, eso sí, por el coronavirus.

¿Recuerdas los años que tuve que cubrir los desfiles procesionales para el periódico? Fueron dos, consecutivos, y allí aprendí el nombre de todas las imágenes que recorrían las calles de la ciudad en estas fechas tan adoradas por mucha gente.

Como solían empezar tarde, y la edición se cerraba sobre la 1 de la madrugada, tenía la costumbre de dejar hilvanadas dos crónicas. Una por si salía y otra por si se suspendía.

Suponía un esfuerzo para mí dejar redactados los textos antes de irme, pero lo peor era cuando no sucedía ni una cosa ni la otra. Se retrasaba por la lluvia 😓.

Y cuando llegaba a la redacción había que volver a empezar desde cero como si no hubiera pasado nada.

Ya ha empezado el tiempo de descuento para mi cumpleaños. El viernes dejaré mi número favorito para dar paso a uno más. Siempre me gustaron los números impares y nunca los años bisiestos, pero este supera la peor de las expectativas previstas.

Parece el guión de una película de terror. Lo único que no tiene final escrito. Nadie sabe ahora mismo cuando volveremos a la normalidad. El Gobierno ha ampliado el estado de alarma dos semanas más, pero los menos optimistas ya hablan de un período más extenso de confinamiento.

Así que será mi primer cumpleaños en cuarentena. Un poco deprimente, la verdad.

Muchas veces intento encontrarle sentido a esta situación, pero no. No soy capaz.

Ahora estamos viviendo una realidad virtual. Nos comunicamos por llamadas o WhatsApp. Lo justo para ti, que odiabas el móvil.

Una vez más el silencio se ve roto por una sirena. No sé si será la Policía o la ambulancia. Pasan con relativa frecuencia por la avenida de Mirat.

Las calles están vacías. Ahora te cuelgo una foto de la tuya para que veas el panorama a estas horas, muy similar al del resto.

Bueno pituco. Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mamá! ¡Os quiero! ❤️

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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