El primer Domingo de Ramos sin laurel y sin celebraciones religiosas de esta época


laurel

¡Hola, papá! ¿Cómo estás? ¿Y mamá? Por Salamanca todo tranquilo. Ya sabes. Como siempre. Pocas novedades. Hoy es Domingo de Ramos. El primero que pasamos en esta situación tan extraña, donde las iglesias siguen cerradas y no se ha repartido el tradicional laurel.

Cada año, sin faltar ninguno, mamá y yo madrugábamos para coger el ramo. Desayunábamos en el Toscano, ahora también cerrado por obras, y luego lo traíamos a casa.

Tú nos esperabas en el salón. Seguramente te subíamos unos churros. De esos que tanto te gustaban. Con tu Cola Cao bien calentito. Luego cogías tu tarrito de cerámica y te pasabas un buen rato limpiando las ramas para dejarlas bien colocadas.

Qué tiempos tan bonitos, pituco. Y este año ya no estáis ninguno de los dos y tampoco hay laurel, ni Semana Santa, ni torrijas en las pastelerías, que también han tenido que echar el cierre por el confinamiento.

Nadie se atreve a dar una fecha para que finalice, pero seguramente que vaya para largo. Siendo optimistas, otras tres semanas no nos las quita nadie.

En las televisiones se ponen a hacer repeticiones de viejos acontecimientos deportivos,  como el Tour de Francia o partidos de fútbol. Y muchos programas de entretenimiento. Los informativos los veo lo justo. Dicen los expertos que la sobrecarga de información tampoco es buena para la mente.

He cogido la buenísima costumbre de hacer yoga por las noches. Son diez minutos de meditación que me sienten estupendamente.  Solo tienes que concentrarte en tu respiración y dejar tu mente vacía de cualquier pensamiento. Relajarte y disfrutar de ese momento, que se está convirtiendo en uno de mis favoritos del día.

Ahora suena Pablo López y ya me derrito directamente. Qué bien canta… ¡Ay, al final hay que buscar la cara buena de esta cuarentena!

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. Si hubiera alguna novedad te la cuento. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero!

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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