Los besos que marcan el destino de momentos inolvidables (Feliz día del Padre)


 

¡Hola, papá! ¿Cómo estás? ¿Y mamá? ¡Felicidades! Es nuestro segundo Día del Padre separados y lo único que puedo decirte una vez más es que te echo de menos.

A mi cabeza vienen cientos de recuerdos de cada 19 de marzo. Tantos que no sé si seré capaz de elegir uno solo.

Mejor te cuento cómo está la situación en Salamanca. El coronavirus ha hecho mella también en esta jornada donde tradicionalmente las familias se reúnen y alzan sus copas en honor del patriarca.

Con esta pandemia cada uno está en su casa, haciendo caso a las recomendaciones de los expertos para que el virus no se expanda.

Hay que guardar el periodo de cuarentena y la ciudad está en silencio. Apenas hay personas por la calle. Es una sensación muy extraña, pero no queda otra que seguir así hasta que encuentren el remedio a este mal.

He elegido esta foto porque es una de mis favoritas. Ese vestido rojo de Koseri, que se ha convertido en una prenda de referencia para mí. Esa sonrisa en nuestras caras. Orgullosos uno del otro.

Felices de poder pasar juntos esos minutos de nervios que siempre preceden al desenlace final de los Premios 20Blogs.

Irradiaba felicidad. Y no era para menos. Creo que ese viaje a Madrid fue uno de los más mágicos, un regalo del destino, que quiso que fuera el último antes de que emprendieras tu vuelo a la eternidad.

Cada noche me gustaba sentarme en tu cama. Te cogía la mano y empezaba a hacer cuentos sin pies ni cabeza, pero que te hacían sonreír.

Podíamos pasar horas sin contarnos nada. Simplemente compartiendo miradas y caricias que no voy a ocultar que añoro.

Mi amigo, mi confidente, mi todo. El timón de un barco que tras tu partida perdió unos meses sin rumbo, pero que poco a poco se reinventó para seguir adelante.

Bueno, pituco, te dejo por hoy. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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