El dulce patrón de los animales en un día de noticias buenas y malas


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? ¿Y mamá? Hoy es otra mañana triste. Ha muerto el padre de Santi, un amigo al que aprecio mucho.

Ahora voy en el bus camino del velatorio. No ha empezado muy bien el año para ninguno. Demasiados ángeles en el arco iris de los papás.

Pero bueno. Hoy tengo que felicitaros.

Es San Antón. Creo que me repito, pero ya te dije que este año no hay panecillos, el dulce favorito de mi princesa.

Espero que allí tengas alguna pastelería para cogerle una bolsita, como hacías aquellas mañanas que venías de pasear conmigo.

Aunque no eras muy detallista, esos pequeños obsequios le encantaban a mamá y al final siempre hay que quedarse con lo bueno.

Mirar hacia adelante y recordaros con todo el cariño y el amor que nos distéis.

Hace una mañana rara. Frío y el suelo húmedo de la lluvia que cayó anoche. Me gusta pasear por la zona antigua, porque el lunes empiezo mi curso de aprendizaje. Caminar por la Plaza Mayor, tomar un café con personas que te aprecian tanto como Rosi, la vecina del quinto…

No sé, pituco. Creo que hoy es un gran día, a pesar de que las noticias poco buenas continúan. Un amigo común me ha comunicado que otra persona a la que guardamos mucho aprecio, y de la que no voy a decir el nombre porque no me siento autorizada para ello, tiene un cáncer terminal.

Cáncer. Maldita palabra que va arrebatando la felicidad de familas enteras, dejando huecos imposibles de llenar. Es una sensación de impotencia que no se puede explicar con palabras. Sólo quien lo pasa sabe de lo que estoy hablando.

Poco a poco, si las cosas siguen su cauce, te iré comentando novedades, que me gusta contarte alegrías.

Bueno, mi amor. Te dejo por hoy, que es viernes y yo pensaba que era martes. Cuídate mucho y cuida a mamá. ¡Os quiero! ❤️

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!