Salamanca inaugura la Navidad en el día en que ‘La Oficina’ cumple 30 años


laoficina

¡Hola, papá! ¿Cómo estás? En Salamanca hace una tarde rara. De esas en las que no sabes muy bien qué hacer. Y como anochece tan pronto, la pereza invade mi ánimo y donde mejor se está es en casa, con el calefactor y escribiendo estas líneas en las que cada día te voy contando mis desventuras y aventuras, que no son pocas.

No hay tiempo para el aburrimiento. Siempre hay algo que hacer, aquí o fuera, pero lo importante es no parar. Supongo que en unos días pondré algún adorno navideño en casa. Son nuestras segundas fiestas separados, pero mi estado de ánimo ha mejorado de forma notoria y, aunque sea una noche más, habrá que celebrar la vida, brindar por todo lo bueno que me ha pasado este año y pedir salud, sobre todo, salud, para el que viene.

Sabes que en mi extraña manía por los números, odio los pares y los bisiestos. Lo único que intento es concentrar mi energía positiva para que 2020 sea mágico y me permita cumplir muchos sueños que aún tengo pendientes.

Esta mañana salí a hacer mis quehaceres diarios y pasé por la plaza de Julián Sánchez ‘El Charro’. Había un señor de tu edad, quizás un poco mayor. Se había subido a uno de los aparatos para hacer ejercicio que colocaron ya hace más de un año y estaba pedaleando plácidamente con su zamarra y su gorrilla de cuadros.

Lo miré con ternura. Entrenaba con ganas, seguramente focalizando en su cabeza el momento de llegar a casa a degustar un plato de comida caliente, preparado por las tiernas manos de su mujer.  Y eso me recuerda aquellos mediodías de alubias, lentejas, cocidos y otros manjares que preparaba mamá, aunque yo siempre protestara porque no me sentaban excesivamente bien a mi estómago.

Dejo que suene la música. Ahora es Aitana quien canta ‘Vas a quedarte’. Luego tengo un amplio repertorio de temas que amenizan este rato previo al anochecer tempranero. La escucho y reflexiono si es verdad que nunca pude reemplazarle. Realmente pienso que sí, que nada en este mundo es eterno, que simplemente somos efímeros, que lo único que hay que intentar que este viaje tan extraño que es vivir, sea lo más feliz posible. Y por ello voy a luchar, papá. Quiero que te sientas tan orgulloso de mí como lo estoy yo de ti.

Termino contándote que hoy cumple 30 años ‘La Oficina’. Sí, mi vida, 30. Se dicen bien, pero multiplicados por días son casi 10.000 los que han pasado por manos de Aurelio y Marisa, creadores de uno de los negocios más prósperos de la ciudad. ¡Muchas felicidades desde aquí!

Bueno, peque. Te dejo, que en unas horas inauguran las luces de la ciudad y habrá que bajar a verlas. ¡Cuídate mucho, pituco! ¡Te quiero, papá!

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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