El repentino adiós a José Luis Mateos y las luces navideñas que alumbran las calles


lucesnavidad

¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Hoy es un día frío. Frío y triste. Cuando esta mañana bajaba a hacer mis cosas y seguir ultimando detalles de la presentación de tu libro, me encontré con mi amiga Begoña Luis y me dio una noticia tan inesperada como triste. Anoche murió José Luis Mateos, amigo y compañero en muchas tardes de toros o simplemente de tertulias.

No hace demasiado tiempo que me lo crucé por la calle, con su sombrero de ala y su sentido del humor. Desprendía optimismo, sonreía y, lógicamente, hablamos de ti, de los años mozos y de otros más cercanos, en los que venía a visitarnos para hacer sus ya clásicas pajaritas de papel. Supongo que alguna guardarás de recuerdo.

La vida es dura. Hoy, cierre de campaña electoral, su hijo, de nombre José Luis, preparaba el acto en el que iba a intervenir, pero la muerte es así. No entiende ni de fechas ni de edades ni de nada.

Así que ahora ya tienes otro amigo en el arco iris de los papás para echar un parlado. Dile que te enseñe a hacer pajaritas. Es una tradición hermosa, que sólo conservan ya unos pocos privilegiados.

Aunque estemos a 8 de noviembre y quede más de un mes y medio para Navidad, Salamanca está ya lista para celebrar unas fiestas que para mí dejaron de existir el 15 de diciembre del año pasado. Antes ver colocar las bombillas en las calles era un motivo de alegría. Empezaba a preparar todo para colocar el árbol, el nacimiento, la cena de Nochebuena, los regalos… Ahora creo que estoy mentalizada para asumir que es un día más, una fecha como otra cualquiera en el calendario, en la que lo único que me apetece es estar lejos de aquí, porque a pesar de mi fortaleza mental, siempre va a haber algo que me recuerde a ti, a esas locos despertares navideño en los que te ibas a buscar el pan vestido de Santa Claus, a nuestras noches de cava, copas y helado de turrón.

A muchos momentos mágicos, inolvidables, únicos, que ya no volverán, por desgracia. Por cierto, ya sé que hoy estás un poquito celoso, porque estuve con tu querida amiga Sara, la socorrista. Hablamos un rato de ti. Te sigue recordando con el mismo cariño. Seguro que la viste lo guapa que está.

Bueno, cariño. Te dejo por hoy. Aún quedan muchas cosas por hacer y en apenas dos horas se hará de noche. Ya sé que soy muy pesada, pero abrígate bien, que este frío nunca lo llevaste bien, y cuídate mucho. ¡Te quiero, papá!

 

 

 

 

 

 

 

 

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Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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