Fiestas de calor en el infierno y nubes de algodón para descansar en el cielo


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Creo que algún estornudo y un leve dolor de garganta van anunciando la próxima llegada de un catarro. Por otra parte, nada que no sea normal en esta época del año.

¿Qué quieres que te cuente? Tengo tantas cosas en la cabeza, que no sé elegir solo una para esta gélida mañana de noviembre.

Estoy pensando alguna de las miles de historias divertidas que pasamos juntos, pero me desperté un poco sobresaltada y llevo un par de horas en ‘shock’. Entiéndase por ‘shock’ empanamiento agudo 😂.

Justo lo que me hacía falta ahora. Empanarme. Tendré que darme una ducha de agua fría para despejarme y empezar a funcionar a tope y recuperar mi espíritu ‘macarra’, que está más adormilado que yo 😴.

Estoy ultimando todos los detalles para tu gran día, mi amor. Es la primera vez que organizo un acto en solitario y sé que perfecto no va a salir, pero espero que sea lo más cercano a la perfección.

Invitaciones, música, flores, luces, piano… Qué te voy a contar que no sepas. Si al final eres tú quién me está guiando en esta preciosa locura.

Tú, porque eres el auténtico protagonista de esa noche, aunque por circunstancias de la vida, o mejor dicho de la muerte, sea yo quien esté ocupando tu asiento.

Intentaré dejar el pabellón alto. Le ge dado un giro completamente distinto a las presentaciones que tú solías hacer, y que siempre dejabas en manos de la editorial.

Pero ‘La Campana del Carnaval’ es distinta. Es tu obra póstuma. No quiero que haya lágrimas, aunque será inevitable que alguna se escape… Quiero que la gente se lleve el recuerdo más hermoso de la maravillosa persona que tuvieron el placer de conocer.

Sé que desde donde estés sentirás un poco de nostalgia y un mucho de orgullo, por ver que, pese a tus temores de que una vez que te fueras, nadie iba a luchar porque tu memoria siguiera viva.

Esta es solo la primera. Tiene que pasar para luego continuar. Porque hacer dos cosas de tanta responsabilidad al mismo tiempo, y más siendo virgen en la materia, puede causarme un aturullamiento innecesario.

Bueno, peque. Te dejo de momento, que arrancamos otra jornada maratoniana. Cuídate mucho, abrígate bien y no te olvides que en el infierno tendrán más calorcito y alguna fiesta con bebida y comida de cuchara. El cielo mejor para descansar. ¡Te quiero, papá! ❤️

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Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!