Mañanitas de buñuelos de nata y tardes de princesas de saldo en un mundo irreal


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo hoy un poco melancólica. Algo normal, por otra parte. Aunque este día para mí es uno más, no puedo evitar pensar que es el primero en que no estás conmigo.

Las mañanas del 1 de noviembre solíamos acercarnos al cementerio a ver a los abuelos y ya aprovechabas para enseñarme algunas tumbas ilustres, como las de Unamuno, que no mucha gente sabe exactamente donde está.

Después comprábamos roscas de anís en la puerta y se las traíamos a mamá para endulzar este día triste de por sí.

Hoy he cambiado las roscas por unos buñuelos de viento, de café, que son los favoritos de Maribel.

Ni tan siquiera los había probado, pero el otro día fui a Deyme, la fotocopiadora que está en nuestra calle y me los dieron a probar. ¡Deliciosos!

Pero lo que más agradecí a todo el equipo de este establecimiento fueron las palabras que te dedicaron. Te recuerdan con un cariño especial.

De inmediato colocaron tu último libro en un lugar de privilegio de su amplio escaparate para que todo el mundo pueda verlo.

Y me emocioné. Creo que no me cabía la sonrisa en la boca viendo que existe gente tan amable, agradecida y trabajadora. En estos tiempos donde la gente tiende a ser todo lo contrario a agradable, cuando encuentras personas así, las valoras aún más.

Así que ahí estás. En tu calle. Para que te vean tus amigos y aquellos que quizá nunca oyeron tu nombre.

Ya es 1 de noviembre. Empieza una cuenta atrás que va a marcar un antes y un después en mi vida y en la de alguien más.

Después del 15 es hora de tomar decisiones. Quizás un poco radicales, pero voy a alejar de mi entorno a los cobardes, a los que sólo tienen palabras de cortesía, pero les falta el valor para luchar por lo que dicen querer y se refugian en brazos de cualquiera.

No te asustes, no. Nada de locuras. Simplemente hay que dar carpetazo a lo que lejos de avanzar, va retrocediendo. Y, sobre todo, poner tierra por medio. Y te puedo asegurar que yo no me voy a mover de donde estoy.

Es una decisión meditada. Son muchos años enredada en un ‘juego’ que tuvo su gracia, pero al que voy a poner en ‘Game over’ antes de que mi corazón, ahora entero y sereno, vuelva a sufrir. Y creo que va a ser lo mejor para todos.

Como a ti no hace falta que te dé más detalles y a buen entendedor pocas palabras bastan, que cada uno recoja la pelota de su tejado y asuma las consecuencias de sus hechos. Hay una frase de una canción de Malú que creo que define a la perfección esta historia: “Vuelve con tus princesas de saldo a tu mundo irreal”, aunque las princesas no tienen verrugas 🙄.

En fin. Menuda reflexión trascendente me he marcado en esta tarde que da la bienvenida al mes de noviembre. Sí, lo reconozco, soy muy macarra, pero me gusta el giro de 180 grados que le han dado a mi vida.

Espero que a ti también. Cuídate mucho, pituco. ¡Te quiero, papá! ❤️

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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