Una mañana de locura e inspiración con el subconsciente agotado


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Por aquí todo bien. Hoy es uno de esos días en los que tampoco he parado. Este ratito para escribirte y contarte mis cosas.

Mi día comenzó temprano. A las 6 me desvelé y ya no volví a conciliar el sueño. Así que imagínate. Me cuesta tener las ‘persianas’ abiertas.

Y luego ha sido un no parar. El apartamento, la Diputación, el piano… Ni tan siquiera he ido al gimnasio, porque mi cuerpo me ha dicho: “Para”. Y por una vez le he hecho caso.

Ahora vienen tres semanas de mucho trajín y tengo que dosificar energías, porque si sigo a este ritmo, lo más seguro es que el 15 de noviembre me dé un mal.

Sólo quedan 21 días para presentar tu libro. Lejos de estar nerviosa, espero ese día con emoción, con ganas. Tú vas a estar conmigo, como cada segundo de mi existencia. Y sé que donde estés, me mandas fuerzas para que no vaya hacia atrás ni para coger impulso.

Esta mañana pasé por tu barbería. El señor Roda estaba sentado en su sillón esperando clientes y entré a saludarle. En su rostro se dibujó una sonrisa, aunque bien es cierto que se emocionó cuando de mi bolso saqué un marca páginas, que me ha prometido poner en un lugar visible para que la gente conozca al ilustre escritor al que recortaba sus rizos y su tupida barba cana.

No fue una conversación muy extensa, pero sí emotiva. La gente te quería mucho, pituco. Y te quieren. Lo sé porque me lo recuerdan en mensajes, llamadas o simplemente con un gesto cuando me cruzo con ellos por la calle.

Cuando subía a comer, y no quiero equivocarme, me crucé fugazmente con Pepe Pedreira. Iba en silla de ruedas. Pensé girarme para preguntarle, pero no me dio tiempo. Esas máquinas corren mucho. Más que mis pies, que ahora mismo no pueden dar un paso más, pero que en una hora empezarán a dar zancadas de nuevo, porque hace un día espléndido y habrá que dar un paseo.

Salamanca reluce especialmente cuando sale el sol. Tomé una foto de la calle de Zamora para que la veas. Ya han retirado muchas terrazas, pero aun hay algunas, que ocupan principalmente estudiantes y turistas.

Estas mañanas tan luminosas ponen color a la ciudad y también a mi corazón. Late con fuerza. Está ansioso de sentir cariño, de volver a palpitar cuando una persona se cruza en tu camino. En el fondo rebosa ternura, aunque muchas veces mi cabeza le haga actuar de otra manera.

Pero a una edad ya es complicado cambiar. ¿Verdad, peque? Tampoco quiero hacerlo. Me gusta como soy. Con mis virtudes y mis defectos, pero genuina, sin dobleces. Diciendo siempre lo que pienso, aunque no a todo el mundo le guste escucharlo. Un poco radical en ocasiones. Ya sabes que no soporto ni a los cobardes ni a los falsos.

Vaya parrafada que me he marcado 😂. Me he quedado a gusto. Creo que como dijo Jerónimo Prieto, la inspiración me llega cuando canso al subconsciente. Y hoy está agotado, como el resto de mi cuerpo.

Bueno, mi vida, te dejo. Cuídate mucho, disfruta de esta espléndida tarde y recuerda lo que te digo siempre. ¡Te quiero, papá! ❤️

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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