El principio del fin de la historia de amor más bonita del mundo


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¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Hoy es inevitable pensar en ti. Más si cabe. Hace justo un año, era el principio del fin 😢.

A primera hora de la mañana, una ambulancia te bajaba para ingresar en la planta de vascular. Dos dedos del pie izquierdo se habían gangrenado y había que operar para amputarlos. ¡Maldita palabra!

A pesar de que íbamos con la preocupación lógica, intentábamos pensar que iban a ser unos días. Ya teníamos un antecedente y fueron 40 exactamente.

Sonreíamos. La risa del miedo. Tuya, porque lo tenías que pasar, y mía, porque en cuatro días tomaba un avión con destino a Australia, el viaje de mis sueños.

Efectivamente fue un sueño, fascinante. Más bello aún de lo que siempre había imaginado. Cada tarde, cual me sentaba en la bahía de Sydney a contemplar el mar y las gaviotas, pensaba en ti.

Sabía que iba a ser muy difícil, por no decir imposible, meterte en un avión 27 horas. Parece mentira el pánico que te daban y lo maravilloso que te parecía poder volar. Por eso siempre quisiste reencarnarte en cigüeña.

Estoy agotada, peque. Últimamente duermo, pero no descanso. Creo que los nervios por la presentación del libro y lo especial que va a ser tu fiesta, me quitan el sueño de alguna manera.

No es menos cierto que la siesta de dos horas de la tarde de ayer tampoco ayuda mucho. Por suerte hoy tengo una tarde bastante completa, con lección de piano incluida.

Las noticias del día impactan. La que más, sin duda, es la bandera roja en las playas del Mar Menor por la aparición de cientos de peces muertos en sus aguas. El mundo va mal, cariño. Muy mal.

Y no ya por nosotros, que tenemos el rumbo más o menos encauzado, aunque el destino es muy puñetero y en cualquier momento te puede dar la vuelta a la tortilla. Es peor pensar lo que les dejaremos a las próximas generaciones. Y ahí entono el ‘mea culpa’, porque no siempre hacemos todo de la manera correcta.

Poco más, mi vida. La nostalgia me invade, así que es hora de coger las deportivas y continuar. Sin prisa, pero sin pausa. Con paso firme. Yendo en busca del futuro, en vez de esperarlo sentado.

Cuídate mucho, mi amor. ¡Te quiero, papá! ❤️

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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