Mañanitas gastronómicas a ritmo de piano en el Palacio de Figueroa


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo feliz. Ha sido una mañana intensa, pero fructífera muy fructífera.

Paseando por la Gran Vía, aprovechando otra jornada estival, pasé por la librería Santos Ochoa, quizás la mejor que hay en Salamanca.

No fue una sorpresa, porque te mereces eso y más, pero me encantó ver ‘El Callejero Historico Salmantino’ en el escaparate, rodeado de todo lo que tiene que ver con esta hermosa ciudad.

Después, como buena salmantina, recalé en la Plaza Mayor. Allí coincidí con Eva González y Claudio, dos personas que dirigen la web www.hosteleriasalamanca.es y que ahora están inmersos en la preparación de la gala más espectacular de la gastronomía, que se celebrará el 11 de noviembre, con la asistencia de los más destacados nombres propios no sólo de los fogones, sino de los distintos ámbitos sociales de la ciudad y la región.

Quién sabe si en uno de sus artículos acabaré contando la receta secreta de mi hornazo. Todo sea porque la gente sepa lo sencilla que es y lo poco que se tarda en preparar este manjar típico de la repostería charra.

Como no podía ser de otra manera, y siendo una alumna muy aplicada, pasé por el Palacio de Figueroa. Allí tengo, perdón, tenemos, la cita más importante del año. La presentación de ‘La Campana del Carnaval’. Y no queda nada para que tu canción ‘Tócala otra vez, Sam’ suene en el piano que, si sigo a este ritmo de ensayo, tocaré en una noche mágica, en la que espero que esté toda la gente que realmente nos aprecia.

Mi autoestima crece por segundos. Me siento fuerte, segura, capaz de conseguir todos mis sueños. Todos. Aunque como dice mi amiga Montse Hosta, para conseguir algunos tendré que tener paciencia. Todo se andará.

Hay mil proyectos por materializar, muchas cosas por ir hilvanando en estas cinco semanas que quedan para el acto. Pero no te preocupes. Todo va a salir bien. Como dijo Jardiel Poncela, “si queréis los mejores elogios, moríos”. Y así fue, por desgracia.

Pero la muerte no es el final. Se acaba un ciclo terrenal, pero queda lo espiritual. Y eso es indestructible, mi vida. Indestructible. Y más cuando hay alguien que va a defender con uñas y dientes tu memoria.

Bueno, pituco, te dejo ya. Pídete una cerveza fresquita y unas aceitunas para brindar por todo lo bueno que está por venir. ¡Cuídate mucho! ¡Te quiero, papá! ❤️

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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