La bella Dafne Schippers, que te aficionó a las carreras de atletismo


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Por aquí el día se presenta relativamente tranquilo. Bien es cierto que la palabra tranquilidad y yo estamos reñidos.

Al final saqué muchas cosas buenas de ti, pero ese nervio interno desconozco de donde proviene. Seguro que mirando el árbol genealógico, algún antepasado lo tenía.

Tú eras calma, serenidad. Hablabas pausado. Tu mirada desprendía una paz interior contagiosa. Me declaro fan número uno de tus ojos grises 😍.

¿Sabes? Hoy ha vuelto a salir el sol y es como si me cargaran las pilas. Dentro del infinito desasosiego que me produce tu ausencia, días como éste me ayudan a mirar con más fuerza al futuro, a luchar por mis sueños… Tengo tantos por cumplir aún.

Sé que no estarás a mi vera físicamente, pero sí apoyándome en cada paso que dé. Y te puedo asegurar que doy muchos, porque sé que me queda todo un mundo de experiencias por descubrir… Aquí y lejos, muy lejos… Donde mi corazón se quedó flechado hace ya casi un año.

Ay, peque. No veas el dolor de cabeza que tengo 😑. Parece que alguien hubiera metido dentro a Manolo ‘el del bombo’ y no parara de sonar. ¡Bum, bum, bum!…

Sólo hace un instante, y no me preguntes la razón, se me ha venido a la cabeza Dafne Schippers, la atleta.

La estoy visualizando en aquella televisión de un bar. Era una noche de verano y llegábamos de ver un eclipse de sol. No eras tú muy deportista, pero siempre tuviste muy buen gusto para las mujeres (te casaste con la más guapa, mamá).

Ella era rubia, de piernas fornidas y músculos prietos. Creo que fue la primera carrera que viste sin protestar y sin pestañear 😂. Y lo malo es que no eras el único. La chica, un auténtico pibón, le gustaba a todos. Encima tenía un novio que no era muy agraciado. Pienso que incluso tuviste celos del joven.

Madre mía, pituco. Podría estar escribiendo anécdotas otras tres vidas sin repetir ninguna. ¿Verdad?

El sol ha aclarado mi pelo. Ahora solo me faltan un par de tonos menos para convertirme en tu chica favorita. Sabes que el mío lo serás siempre. Se lo recuerdo a cada amiga que voy conociendo: ‘No te olvides de decirle a tus padres lo mucho que les amas. Nunca los dejes solos, y menos si enferman, valora todo lo que te han dado, ten en cuenta que en muchos casos sacrifican su vida para que tú seas feliz’.

A veces no nos damos cuenta de que los padres, por desgracia, no son eternos, aunque pensemos que sí. Me estoy poniendo muy trascendente y no me gusta demasiado.

Te dejo, mi amor. Que queda mucha tarde para disfrutar. Cuídate mucho. ¡Te quiero, papá! ❤️

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Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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