Aquellos maravillosos dulces caseros que preparaba y mis recetas de cocina secretas


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¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Supongo que disfrutando de esta jornada otoñal ya en tu querida Salamanca. El cielo ha amanecido de color gris, exactamente igual que mi corazón.

Es lógico que después de la explosión de euforia del fin de semana, ahora el retorno al día a día me esté costando.

Si a todo eso le añades que mi cuello está contracturado y mi pie aún continúa entumecido, pues imagina el panorama.

Después de tantos días sin ver a mamá, anoche nos dieron las tantas hablando de nuestras. Hasta las dos de la mañana estuvimos de tertulia. Y es que la distancia no siempre es el olvido, salvo que la otra persona no tenga ningún interés en ti.

Y ahí comienza el dilema emocional que ahora también afecta a mi cabeza y mi corazón y mina un poco más mi frágil estado de ánimo.

Muchas veces me cuestiono por qué vivir es tan complejo. En realidad es una pregunta absurda. ¿No?

Lo único que tenemos seguro en esta vida es la muerte. Es algo de lo que nadie, guapo o feo, gordo o delgado, rico o pobre, va a poder esquivar.

Sé que esta reflexión es dura, pero tan cierta… Y luego llega un momento, no sé si con los años, en que te planteas realmente qué hay detrás de la muerte. Yo siempre dije que nada, aunque después de ciertos acontecimientos vividos en mis propias carnes, sí sé que de alguna manera el alma de determinadas personas, como la tuya, mi vida, permanecen con quienes ellos fueron felices eternamente.

Quizás ahora sea cuando estoy más receptiva para captar todas tus señales. Realmente estoy viviendo cosas que nunca imaginé. Y sé que tú estás detrás de ellas. Te gusta verme sonreír, saber que aquella chica espontánea, explosiva, visceral, arrolladora, generosa y con un toque de locura solo perdió su carácter de forma temporal tras sufrir el golpe más duro de su vida: perder a su padre.

Supongo que si determinadas historias están en ‘stand by’ es porque todavía no quieres desvelarme el final, aunque ello genere un desasosiego extra en mi.

Creo que no hay infusiones relajantes suficientes en el mundo para poner calma a mis emociones. Y es que en una semana llegará octubre, con todo lo que implica para mi memoria ese mes. Vuelvo una vez más a Facebook y me recuerda las galletas con chocolate caseras que preparaba. Me doy cuenta de que ya no he vuelto a cocinar apenas nada. Menos mal que la receta del hornazo no se me ha olvidado, porque sé que te enfadarías seriamente conmigo. Prometo que pronto, no me atrevo a poner fecha, haré uno para volver a saborear este exquisito manjar.

Por cierto, peque, aunque ya se sabía, el Rey ya procedió a la disolución de las Cámaras y, como consecuencia, la convocatoria de un nuevo proceso electoral, que culminará el 10 de noviembre, cuando el país tendrá que volver por tercera vez en un año a las urnas a intentar encontrar presidente del Gobierno.

La indignación ante esta situación política es tema de conversación no sólo en informativos y tertulias de televisión. Hay un malestar generalizado ante esta nueva cita electoral, que supone otro imponente gasto para las arcas públicas, pese a que la campaña será más corta de duración en el tiempo por la cercanía con los anteriores comicios.

¿Sabes, cariño? Ya hay que empezar a sacar ropa de abrigo y cubrirse con manta para dormir. Anoche no lo hice y me desperté con las extremidades agarrotadas.

Bueno, mi amor, te dejo que disfrutes de este día gris, como tus ojos, que sin duda te servirá de fuente de inspiración para crear en tu mente nuevas historias que ahora puedes plasmar directamente en las nube de algodón en la que espero que te hayan colocado. Guíame, cariño, guíame. No sé por qué se me ha venido una canción a la memoria y no paro de tararearla. Seguro que te suena. El estribillo versa “la vida se hace solo de momentos, de cosas que no sueles valorar, y luego, cuando pierdes, cuando al fin te has dado cuenta, el tiempo no te deja regresar”. ¿Hermosa, verdad? Pues ahí la dejo. Cuídate mucho, mi vida. ¡Te quiero, papá!

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Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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