Despertares tempranos y amaneceres de ensueño en tierras aragonesas


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo en pie desde las seis y media de la mañana. Te escribo desde la puerta del garaje de Valentino Rossi. Ha salido, pero lógicamente se iba a correr el warm up y habrá que esperar 20 minutos a que retorne para que me firme la foto.

No te puedes imaginar lo bonito que es el amanecer por esta zona de Aragón. El sol se dejaba entrever entre las nubes en un inigualable paraje verde.

Incluso vi el arco iris, porque caían unas gotas de agua. Y eso sí que fue mágico. Intuí tus ojos reflejados en cada una de las coloridas franjas. Sonreías. Sé que estás feliz por verme a mi también sonrisueña, feliz, cumpliendo sueños.

Y es que este sueño está siendo maravilloso. Nunca creí que en mi aventura por tierras mañas iba a ser tan reconfortante espiritualmente. Físicamente no te voy a negar que es agotadora, pero sarna con gusto no pica.

Ya tendré tiempo de descansar mañana, cuando retorne a Salamanca. Tengo muchas ganas de abrazar a mamá y a las tías, de contarle las mil y una aventuras que he vivido en estas maratonianas jornadas de 14 horas recorriendo el paddock, de llegar a Valdealgorfa sin sentir los pies, a pesar de que sólo he usado deportivas todos los días.

Quiero darte las gracias porque sé que tú estás moviendo tus ‘contactos’ estelares para que todo salga bien. Quizá estabas con Supersic cuando me crucé con Valentino el primer día. O con Salom. No sé, pero algo hermoso está pasando y te siento a mi lado en cada paso, en cada suspiro…

¡Ay, papá! No te imaginas qué rápido pasa lo bueno. Parece que era ayer cuando arrivaba pensando que no iba a terminar nunca y en unas horas iniciaré mi viaje de retorno a Salamanca para volver a la rutina.

Eso sí. Llevo las pilas cargadas a tope, la mente despejada y muchas ganas de seguir cumpliendo proyectos inconclusos, además de empezar otros nuevos retos.

Te dejo, pituco, que en un rato saldré a la pista de Motorland para darle la bandera a Rins y aún estoy tranquila. Supongo que las pulsaciones irán creciendo a medida que avance la mañana. Cuídate mucho, mi amor. Y guíame cuando baje al asfalto. ¡Te quiero, papá! ❤️

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Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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