El autobús urbano número 46 y el señor que era muy rápido para todo


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Ha vuelto el calor y lo ha hecho con fuerza. Menos mal. Aunque a veces me quejo, sabes que es una fuente de energía para mi mente y para mi cuerpo.

En mi siempre recurrente Facebook encontré una foto de 2016. Volvía a casa feliz, porque después de casi 40 días, nos acababan de decir que abandonabas el maldito hospital. Y digo maldito porque es un calificativo suave para todos los que le pondría.

Pero volviendo a la imagen. El bus llevaba el número 46. Y yo iba radiante. No quería dejar ni un detalle sin atar para tu añorado retorno.

Hablando de autobuses, me viene a la cabeza nuestro amigo Chuchi, que en decenas de ocasiones nos llevó y nos trajo de la piscina de Tejares. Creo que no conservo su número, pero seguro que si se ha enterado, lo sentirá muchísimo.

Y ahora vamos a sonreír un rato. ¿A qué sí? Recuerdas un señor que subió en la parada de Lidl y sacó por lo menos cuatro tarjetas de transporte.

En ninguna tenía saldo. El chófer aguantaba con infinita paciencia a que el usuario decidiese recargar alguna de ellas, pero él volvía y volvía.

Cuando ya sacó cinco euros para abonar el billete, el conductor le dijo: “Perdone, ¿y usted es igual de rápido para todo?

Sólo nos hizo falta una mirada antes de empezarnos a reír a carcajadas. Y aunque pasó el tiempo, la anécdota nos seguía haciendo la misma gracia. ¡Qué bonita sonrisa, papá! Diría sin dudarlo que la más hermosa del mundo. Limpia, sincera, entrañable… Tuya. Única y especial.

Últimamente estoy un poco tontaboba. Lo sé. Pero la inminente llegada del otoño me asusta. Van a ser muchas fechas de recuerdos. Creo que estoy preparada para ello, pero mejor te lo voy contando día a día.

Cuídate mucho, mi amor. Te echo tanto de menos. ¡Te quiero, papá! ❤️

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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