Una noche con Jerónimo Prieto y Adela y un fin de fiesta con Pepa Flores


¡Hola, papá! ¿Cómo estás.? Por aquí hirviendo. Fíjate que es temprano, pero ya habrá 30 grados de temperatura. Así que mejor no pensar lo que será esta tarde.

Anoche estuvimos con tus amigos, Jerónimo Prieto y su esposa, Adela. Fue una velada inolvidable, en la que brindamos por ti, mi amor.

Estuviste cada segundo en nuestro pensamiento y en nuestros corazones. ¡Ay, papá! Se va agosto ya. Esto empieza a oler a Ferias de Salamanca, que no serán lo mismo sin ti.

Muchas veces maldigo el día en que tropezaste y te lesionaste el dedo pequeño del pie. Maldigo haber bajado al hospital y no dejar que soldara solo, pero ahora ya no hay remedio.

Anoche pusieron ‘El tercer hombre’ y aquella maravillosa escena en que la protagonista abandona el cementerio por un camino plagado de hojas secas. Un paisaje otoñal que no tardará mucho en llegar y que dice Jero, y no le falta razón, que es de los más bonitos de Salamanca.

Casi seguido, un programa dedicado a Pepa Flores, tu Marisol del alma. Aquella que cautivó tus oídos con ‘Háblame del mar marinero’ y pidió encarecidamente ‘Ayúdame a pasar la noche’. Algo que seguramente todos hubieráis hecho. Tenía unas facciones perfectas, unos ojos cautivadores y una voz sensual.

Una mujer de bandera, que logró enamorar a hombres de todas las edades y condiciones. Contaban que con 16 años, recibió una propuesta de matrimonio de un millonario sesentón. Lógicamente la rechazó.

Y hoy, 29 de agosto, hace 37 años que se fue al arco iris de los mitos del cine Ingrid Bergman. ¡Qué te voy a decir de ella que no me dijeras tú a mí! Ese rostro sereno, pálido, terso, transmitiendo seguridad, frescura… Y esa mirada. Podías quedarte horas mirando sus fotos, aunque siempre te decía que para mí era mucho más atractiva Lauren Bacall, lo que provocaba alguna discusión que luego terminaba en besos.

Espero que la hayas visto por allí arriba. Igual la estás cortejando, golfete, porque no creo que haya un hombre más guapo que tú. Y con esos ojos grises tan hermosos. Esa mirada limpia, inocente, bohemia, única.

Me empiezo a poner ñoñas y no quiero. Así que te dejo que disfrutes de esta jornada estival tan calurosa. Acuérdate de beber mucha agua, alguna cerveza y de ponerte a la sombra. Cuídate mucho, mi vida. ¡Te quiero, papá! ❤️

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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