83 años del fusilamiento de García Lorca y del nacimiento de Robert Redford


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Ahora mismo pasa una ambulancia cerca de casa. Su sirena es un ruido que me estremece, me duele, me pone nerviosa. Quizás recordando las veces que nos tocó bajar juntos. Muchas. Demasiadas.

Hay veces que piensas que la gente es imbécil, tal cual, pero hay un momento en que hasta se superan.

Ayer por la tarde coincidí con tu amigo Chema, el que fue director del campo de golf de Zarapicos. En su completa ignorancia de tu fallecimiento, me preguntó por ti. Yo imaginaba que no sabía nada. Así que tuve que armarme de valor y contarle lo que pasó.

De repente sus ojos se llenaron de lágrimas. Estaba completamente abatido al enterarse de la pérdida de su amigo Nacho.

Lo malo no es que no lo supiera, porque él también perdió a su madre hace un año, sino que en el bar donde coincidíamos habitualmente, nadie le había dicho que te marchaste al arcoiris de los padres maravillosos.

Ya sabes el carácter que tiene. Comenzó a jurar en arameo y a ‘piropear’ al dueño, más pendiente de la máquina de ‘pinball’ o de los marcianitos que de sus clientes.

Menos mal que, como siempre, llevaba marca páginas en el bolso y le pude obsequiar con un par de ellos. Los cogió con ternura entre sus manos, sus ojos nuevamente brillaron y los guardó para ponerlos en sus libros.

Cambiamos de tercio. Hoy, cosas de ese destino en el que cada día creo más, hace 83 años que fusilaron a uno de las plumas más brillantes de la historia de la literatura universal: Federico García Lorca. Cuentan que el militar que cometió semejante atrocidad, le metió dos tiros por el culo por maricón y piensas que la pena es que no le rebotaran en los huevos a ver si le gustaba.

Miles de personas recuerdan hoy sus versos en las redes sociales. Yo daría lo que fuera porque esta tarde estuvieras recitando en el salón el ‘Llanto por Ignacio Sánchez Mejías’, que siempre leías con gran fervor, a pesar de que yo huyera despavorida para hacerte rabiar un rato.

Volviendo a lo del destino, el mismo día en que Lorca moría, nacía Robert Redford. Seguramente harías algún comentario irónico sobre él. Un gran actor, guapo como pocos, guionista, director de cine ❤️, y protagonista de ‘Memorias de África’, la película que siempre te negaste a ver, a pesar de tener una de las mejores bandas sonoras de la historia del cine.

Pues nada más, cariño. Es hora de empezar una sesión de tratamiento de belleza casero para estar guapa. Cuídate mucho, mi vida. ¡Te quiero, papá!

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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