Una dosis de amor fraternal a 40 grados de temperatura


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Por aquí derretidos, literalmente. No te haces una idea del calor que desprende el asfalto. De la jungla vacía en la que se ha convertido la ciudad.

Entre las fiestas y el bochorno sólo apetece coger una botella de agua bien fría y ponerse cerca del ventilador para poder respirar.

No sé cómo lo haces para que cada minuto de mi vida me sorprendas. Deseo pedido, deseo concedido. Y ya sabes que mi deseo está muy cerca y me hace sentir muy feliz.

Ahora estaba leyendo mis antiguas conversaciones de WhatsApp con él y realmente eran propias de ‘El último tango en París’ 😉.

Les faltaba poner la música de ‘El bolero de Ravel’ y dejar que el resto flujera por sí solo. Hasta yo misma me sorprendo del magnetismo que se desprende en cada mensaje.

Pero dejemos este tema, que ya está bastante caliente la tarde como para seguir subiendo la temperatura.

¿Te he dicho alguna vez que eres el hombre más guapo que conocí jamás? Creo que sí, pero por si acaso te lo repito.

Una vez más, volviendo a Facebook en busca de recuerdos, me topé con una foto tuya que es todo ternura. Llevas puesta la camiseta de la familia Cigüeñelez, con las lloricas y el infiltrado.

Estás en La Tostita y lanzas un tierno beso a la cámara que me ha dejado enamorada por completo.

Creo que después de ocho meses separados físicamente, estamos más unidos que nunca. No te imaginas lo bello y reconfortante que es sentirte junto a mí en cada paso que doy.

Saber (sí, me repito) que me llevas cogida de la mano. Que vas marcando el ritmo del destino, iluminando cada espacio con tus ojos grises.

Es maravilloso haber llegado a este punto de conexión espiritual y aprender a vivir contigo, aunque físicamente ya no pueda darte un beso.

Eres mi ejemplo, mi guía, mi estrella, el lucero del alba, mi ángel, mi demonio… Eres todo. Mi todo. Y por eso te estoy infinitamente agradecida.

Busca un poco de sombra y una cerveza bien fría para tomarte. Cuídate mucho, mi vida. ¡Te quiero, papá!

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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