Sandías, sandias y otras historias de una tarde de verano cualquiera


Hola, papá! ¿Cómo va todo? Espero que bien. Por aquí supongo que ya has visto que Pedro Sánchez no ha logrado ser investido, que no embestido, presidente del Gobierno. Así que toca esperar.

Creo que hoy es un día histórico en la democracia de este país, pero con este líder se están escribiendo muchas páginas de la democracia que ni tan siquiera los Simpson hubieran sido capaces de predecir.

Episodios que rozan el surrealismo, ambiciones que no llevan a ningún sitio. Bueno, sí, quizás a otras elecciones generales, con el desacarreo que ello supone en todos los ámbitos.

Dejemos la política y hablemos de cosas más estivales. Y también de ortografía, que es algo que te apasionó siempre y que hoy recuerdo con un ejemplo muy gráfico.

Lo que puede cambiar una palabra con una sola tilde. ¿Verdad? ¡Que te voy a contar a ti que estabas todo el día con el diccionario!

Pues iba yo paseando esta mañana cuando vi en una frutería unas hermosas sandías. Inevitablemente me vino a la memoria esa frase tan tuya que decía que no es lo mismo una sandía (deliciosa en esta época del año) que una sandia (tonta, necia), que puedes encontrar sin ningún problema durante los doce meses a cualquier hora del día o de la semana.

Dime que estás sonriendo. No. No hace falta. Lo sé. Tuvimos la fortuna de guardar muy pocas cosas en secreto.
También han llegado ya los primeros melocotones, aunque fijo que aún le faltan unas semanas para madurar.

Bueno, pituco, te dejo ya. Que es la fiesta de Santiago y seguro que algún ribeiro habrá caído. Y un buen plato de sardinas asadas, como las que preparaba Maruja en Casa Campaña.

Pasa buena tarde, mi vida. Y recuerda, como cada día hasta que nos volvamos a ver en la séptima farola de la eternidad, que ¡te quiero!

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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