Reflexiones de una tarde de domingo entre motores y emociones frustradas

moteraaustraliana

¡Hola, papá! ¿Qué tal estás? Siempre pregunto lo mismo, pero necesito saber o creer que bien. Ahora comenzarás a refunfuñar porque te voy a hablar de motos. Sólo un momento, pero han tirado a Valentino Rossi en la carrera de MotoGP y es como si me hubieran dado un bofetón en toda la cara y no tuviera hielo para bajar la hinchazón del golpe.

Al final son cosas que deberían de importarme lo justo, porque lo peor que me pasó en mi vida fue perderte a ti, pero por eso mismo lo que no deja de ser una anécdota, porque no le ha pasado nada, salvo que no ha sumado otros 25 puntos en la lucha por el mundial, se convierte en algo que ahora afecta más a mi ya tocado estado de ánimo.

Si estuvieras aquí ya me hubieras dado tres voces o un abrazo de consuelo. Cualquiera de las dos cosas serían perfectas mejor que estar sola juntando letras en el ordenador para entablar una conversación que seguramente muchos consideren absurda.

Dejé mis buenas costumbres de hacer comida italiana los días de carrera, aunque pienso que he de retomarlas. Siempre disfruté de un buen plato de espaguetis con pesto o una deliciosa pizza de cuatro quesos recién horneada. Se me está haciendo la boca agua de imaginarlo. Y de postre un helado de nata y tiramisú.

Sí. Definitivamente mañana he de ir al supermercado a llenar la nevera para dentro de dos semanas. Y que no se me olvide el Aperol, que le da el toque perfecto a esos manjares que nunca te hicieron ‘tilín’

Con tantas cosas como quiero decirte, muchas veces me dejo en el tintero algunas. Ayer se constituyeron todos los ayuntamientos. Ha habido cambios importantes en muchas localidades, pero no puedo contarte todos, porque necesitaría otro blog para ello.

Va cayendo la tarde, en la calle hace bochorno, pero ni tan siquiera me he asomado a la ventana desde que amaneció. Salí por la mañana temprano. Hacía mucho tiempo que no compraba churros y aproveché que iba a madrugar para ver las motos para bajar a buscar unos pocos para mamá. Por lo visto llevaba con ganas muchos días, pero no lo habíamos hablado y se me ocurrió de repente. Mi estómago últimamente tiene ganas de cosas que mi cuerpo no debe comer para seguir bajando peso y volumen, Sé sobradamente que a ti te daba igual eso, pero quizás me dejé demasiado y me había metido como ocho kilos, que ahora cuesta un triunfo bajar.

Y después de este paseo gastronómico virtual que hemos hecho, mientras dejo que la música traslade mis sentidos a algún lugar mágico, imagino que unas manos cogen las mías, que unos labios deslizan por mi cuello y que alguien acaricia mi pelo y mi coge mi cara a la vez que clava su mirada profunda y cristalina en mis ojos, que recuperan su serenidad después de una época de desasosiego total. Soñar es gratis. Lo único malo de los sueños es cuando te despiertas y tienes que volver a la realidad.

Bueno, mi amor. Ahora toca decidir con qué foto ilustro este texto donde he mezclado tantas cosas. No hace falta que te lo diga, pero por si acaso… ¡te quiero, papá!

 

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