Qué mala suerte, que mala suerte, que ya no pueda volver a verte (quien fuera niña)

volveraverte

¡Cómo añoro tu sonrisa cariñosa a cada paso! (José Manuel Soto)

¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Hoy no tengo muchas ganas de hablar. Ha sido una mañana de papeleo y mi fibra sensible está bastante tocada. Cómo odio tener que volver a cruzar la puerta del Clínico, pasar por la primera planta o por la última, ver a los ‘inminentes’ cirujanos que dejan bacterias en los cuerpos de los pacientes…

Pero eso ahora ya poco importa. Prefiero recordar hoy cuando veníamos de algún lugar en el coche y me pedías que te pusiera música. Aunque teníamos gustos dispares, sí coincidíamos en un CD que nos encantaba a los dos. A tí por una canción que se titula ‘Por ella’, y que seguramente te evocaría a algún amor pasado, y a mí por otra que se me quedó en el corazón desde la primera vez que la escuché: ‘Volver a verte’.

Las cantaba José Manuel Soto. Y ya cada vez que sonaba la segunda, mis ojos comenzaban a ponerse vidriosos, porque te imaginaba a tí de niño, con tus rizos, recordando a la abuela, que ya hacía años que se había ido. Y ni tan siquiera quería imaginar lo que podía significar para mí si un día me faltabas. Hoy reproduzco su letra porque me identifico plenamente con ella. ¡Te quiero, papá!

Cuando llego a aquella casa, 
cualquer día, y no te veo; 
aún te busco desde patio, 
a la cocina para darte un beso. 

Aún percibo tu presencia 
en cada mueble, y en cada cosa; 
y te siento canturreando 
entre jazmines, geranio y rosa. 

¡Cómo añoro tu sonrisa 
cariñosa a cada paso! 

Y conservo con amor cada recuerdo 
de aquellos años, aquellos años; 
que ya se fueron, 
¡ay quién pudiera parar el tiempo! 

Parar el tiempo, 
y sentirme de repente, 
como un niño nuevamente, 
entre tus brazos; 
parar el tiempo, 
y escuchar por un momento, 
tus palabras del consuelo, 
para mi llanto.

Volver a verte, 
que otra vez me regañaras, 
si a la vuelta del colegio, 
yo no estudiaba; 
¡que mala suerte, 
que ya no pueda volver a verte!… 

El vacío que dejaste con tu marcha, 
dejó mi alma, 
tan oscura como siento las paredes 
de nuestra casa. 

Si es que hay Dios consintiera concederme 
verte un momento; 
te diría simplemente sin palabras, 
lo que te quiero. 

Y si existe da verdad un justo premio, 
para los buenos; 
pueda ser que alguna vez vuelva a encontrarte, 
en ese cielo, en ese cielo que tú soñabas; 
¡quién fuera niño, Madre del alma! 

¡Quién fuera niño, y tuviera un par de amigos! 
unos lápices“alpino”, 
cuaderno y goma; 
y por fortuna tuviera el sol y la luna. 
Y volar por la alturas, como paloma. 

Ay, quién pudiera, 
un borrón y cuenta nueva, 
y volver a la plazuela del viento barrio; 
¡qué mala suerte, 
que ya no pueda volver a verte! 

2 comentarios en “Qué mala suerte, que mala suerte, que ya no pueda volver a verte (quien fuera niña)

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