Los ‘fernanditos, el momento más dulce del día y de muchas noches


¡Hola, papá! Hoy he vuelto muy cerca de la casa que te vio nacer. Últimamente me gusta mucho pasear por allí. En cierta manera te siento conmigo.

Te imagino por allí correteando o preparando alguna de las tuyas, como cuando atabas dos manillares de las puertas de los vecinos y luego llamabas a los timbres a la vez.

Te estoy viendo reírte y pensando en la siguiente ‘travesura’ de tu intensa adolescencia como benjamín de la familia.

Y es que las liabas pardas. Y cuando ya no sabías salir de ellas llamabas a tu amigo Beni, el ‘matón’ de la panda. Recuerdo que contabas, en aquella época en la que mojar la oreja era pedir pelea, quien avisabáis a Beni.

Y no hacía falta mucho más. Él se encargaba de dar su merecido al que había tenido tal osadía.

Qué bicho eras. Me hubiera verte gustado trasteando con tu pantalón corto y tus rodillas llenas de costras por las ‘dreas’ y otros entretenimientos de la época, mucho más sanos e instructivos que pasarse todo el día pegado a una tableta con videojuegos o ‘chupando’ televisión, que era una expresión muy tuya.

Subí un poco más arriba, a la calle Quinta, donde desde hace décadas existe el horno San Fernando y donde hace unos años descubriste los ‘fernanditos’, el dulce estrella de la casa, que tantos momentos deliciosos te dejaron en tu boca.

Lógicamente no compré. Aún tengo la caja con los últimos que dejaste antes de ingresar, pero sí quise hacer esta foto por si te apetece encargar unos pocos allá donde estés para compartir con los muchos amigos que se están marchando y con los que supongo que compartirás anécdotas tan curiosas y divertidas como las que yo cuento a todos los que siguen nuestro blog.

Te dejo, mi amor. Hoy volví al gimnasio y no se me ocurrió otra cosa que entrar en clase de Zumba para darme cuenta que heredé de ti el nulo sentido de la coordinación. Lo nuestro no era el baile.

Descansa. Yo lo intentaré, porque hace tres meses empezaba nuestra despedida definitiva. ¡Te quiero, papá! Siempre.

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Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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