Siete años sin Delibes y cinco minutos (que no horas) con Mario de ‘Víctor Jara’


 

 

collageVictorjara

¡Hola, papá! Otro precioso día primaveral. Otro precioso día en el que el sol brilla aún más que tu estrella cuando anochece y te pones junto a luna a contemplar el cielo.

Hace poco me encontré con Charro Carril, mi ex profesora de matemáticas y gran seguidora de las buenas lecturas sobre Salamanca. Te profesaba una grandísima admiración y pasabáis muchos buenos ratos charlando de libros y de historias charras cada vez que os juntabáis.

Me comentó que en Víctor Jara (editorial Amarú), que apostaron por publicar tus obras y donde aún tienen la mayoría de esos libros a la venta, te habían dedicado unas palabras muy bonitas cuando se enteraron que te habías ido.

Hoy quiero reproducírtelas para que las sepas la huella que dejaste en tantos y tantos corazones: “Comenzamos el lunes de la peor manera, ayer se nos fue uno de nuestros autores, uno de esos amigos queridos, que nos dejan demasiado pronto. Ignacio Carnero gracias por tanto y hasta siempre. Hoy Salamanca amanece un poco más huérfana Ignacio Carnero (Salamanca, 1944) Tras cursar durante varios años estudios eclesiásticos, abandonó estos, ingresando después en la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Salamanca, donde se ha jubilado. En el seminario redacta una voluminosa ‘Historia de los Papas’, que destruyó al abandonar aquel, impulsiva decisión que, pese al paso de los años, lamente más cada día que transcurre.Comienza a escribir cuentos recibiendo varios premios como ‘Violeta de Plata’, ‘Ademar’, ‘Paz en la tierra’, ‘Colegio Mayor San Bartolomé’, ‘Gabriel Sijé’, ‘Miguel de Unamuno’, etc… Premios también en diversos artículos periodísticos. Novelas largas, con varias de las cuales ha logrado clasificarse en las votaciones finales de algunos de los grandes premios literarios, como el Planeta, ‘Ateneo de Valladolid’ o ‘Gabriel Sijé’.Posee numerosos premios de cuentos y artículos periodísticos, entre los que destacan: Paz en la Tierra, Miguel de Unamuno, Gabriel Sijé, Ciudad de Arévalo, etcétera. Su novela “Los desterrados” se clasificó para las votaciones postreras del Planeta, en tanto que otras, como “La maldición de un dios cruel, El ruido y el silencio, La veleidosa paloma blanca de la libertad y Cincuenta y cinco días allende el Tormes”, llegaron a las puertas del Ateneo de Valladolid, Ciudad de Cáceres, Tigre Juan y Manuel Díaz Luis. Después de su primer volumen de relatos publicado, Un camino hacia la esperanza, candidato al Nacional de Literatura Miguel de Cervantes y al Fastenrath, de la Real Academia Española, y de su Diccionario de personajes, topónimos y demás nomenclaturas del callejero salmanticense, considerado ya como indiscutible referencia en la bibliografía sobre la Ciudad del Tormes, ha visto editados Buscarruidos y otras historias taurinas, Aquella cigüeña tempranera (Amarú Ediciones, 2005), así como Crónica de una noble institución salmantina (Historia de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Salamanca, después llamada Caja de Salamanca y Soria o Caja Duero) Unicaja”.

Esta mañana estuve hablando con Mario sobre ti. Precisamente Mario y enseguida se me vino a la memoria una obra maestra de las letras: “Cinco horas con Mario”. Seguro que no te hace falta agenda para recordar que hoy hace seis años nos dejaba uno de los más grandes escritores españoles y, quizá universales: Miguel Delibes.

Igual te lo has encontrado por ahí arriba y estáis charlando de vuestras cosas. No se te olvde decirle que tú pensabas que el era uno de los grandes merecedores de ese premio Nobel que nunca llegó.

Bueno, papá. Por hoy ya he tenido una buena ración de emociones. Aún no te he contado algunas cosas que sigo moviendo para hacerte el recuerdo más bonito que una hija puede hacerle al mejor padre del mundo. Ya te iré contando poco a poco para que te sientas tan orgulloso de mí como yo lo estoy de tí. ¡Te quiero, papá!

 

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Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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