La persona que pervivirá por siempre en mi corazón (gracias por existir)


¡Hola, papá! Se termina ya el Carnaval. Y mañana el ‘Entierro de la sardina’. ¡Lo que te gustaba a ti ese día para ir a degustar tan delicioso manjar cuando en Salamanca el antruejo se celebraba con noches de fiesta y algarabía.

Yo estoy aquí, en mi cama. Acabo de llegar del fisioterapeuta y mi espalda es una contractura entera. Así que supongo que después de la ‘paliza’ que me ha dado tu amigo Pedro, mañana no me podré ni mover.

Dirás que es un poco tarde para escribirte, aunque es cierto que te hablo muchas veces a lo largo del día, pero es aquí donde más me gusta contarte mis cosas o las que compartimos juntos.

Hoy hemos tenido visita. De una persona que te quiere mucho. Raúl se presentó casi por sorpresa y hemos estado comiendo y recordando lo mejor de Nacho, porque, como siempre te digo, eres un padre genial.

Por aquí abajo sólo se habla de la disolución de las Cortes, de fútbol y los personajillos de opereta de los ‘reality’, esa palabra que tanto te encabronaba (literalmente). Y es que este año tenemos elecciones generales, municipales y autonómicas. Casi nada.

Mirando Facebook encontré una frase que me encantó y que quiero transcribírtela literalmente porque cuando la leo es como si estuvieran hablando de ti: “Creo que algunas personas jamás nos dejan, nunca se van por completo, aunque ya no estén. Su esencia queda, su voz se escucha, las sentimos sonreír. Son personas eternas”.

Conociéndote seguro que también literalmente me dirás que es una ‘mariconada’ (palabra que utilizabas sin ningún tipo de connotación sexista o discriminatoria), pero a mí me llenó cuando la leí. Yo sigo sintiendo tu voz, viendo tu sonrisa y notando tu mano acariciando mi cara y tus labios dándome un tierno beso.

Bueno, papá, que me empiezo a poner tontorrona y no quiero estar triste en esta noche que antes celebrábamos a lo grande en Miróbriga. Descansa, mi vida. ¡Te quiero, siempre!