La ‘loca’ que se baño en La Concha en pleno mes de febrero


Yo, el 15 de febrero, bañándome en La Concha, a diez grados de temperatura

¡Hola, papá! Hoy hace ya dos meses que te fuiste para siempre. Y todavía no me lo creo. Esta mañana me fui a pasear por tu calle, Alarcón, y te imaginaba por allí correteando, jugando a las ‘dreas’ (combates de tirar piedras) con los amigos y los que no lo eran tanto y haciendo alguna de las tuyas.

Hoy, también, hace un año que terminaba nuestro viaje soñado, el que te llevó a San Sebastián y a Deba. Y después de 3 días frío, lluvia y el típico tiempo del norte que te encantaba, el 15 de febrero amaneció con un solecito que poco a poco fue subiendo el termómetro hasta los 10 ó 12 grados.

Para tu sorpresa, en mi maleta había guardado mi bikini, porque tenía claro que después de cuatro años sin pisar la playa, en cuanto templara un poco me iba a dar un reconfortante baño en el mar (heredé el amor por ese gran río de agua salada de ti).

Creo que cuando me viste preparada para bajar a darme el chapuzón no dabas crédito a tus ojos. Y me dijiste que estaba loca. Sin embargo, saliste a tu terraza del hotel Londres para no perderte ese momento.

Y así lo hice. Llegué, me quité los leggins, la chaqueta de punto grueso y sin pensarlo dos veces me sumergí en el agua. A medida que iba adentrándome para saltar olas, dejaba de sentir los pies, las piernas, el abdómen, pero no importaba. Era mi momento de gloria. Sabía que no iba a volver al mar en mucho tiempo.

Regresé a la habitación y tú seguías sin dar crédito, aunque en el fondo sé que te daba un poco de envidia, porque tú también hubieras querido volver a sumergirte en las aguas del Cantábrico. Luego se convirtió en la mejor anécdota del viaje. Creo que se lo contaste a cientos de personas. Con una tremenda sonrisa en la boca.

Rebuscando en mi álbum particular, y con unas fotos espectaculares de la noche donostiarra, encuentro el texto que las acompañaba, en el que os daba las gracias a mamá y a ti por ese viaje mágico y pedía que ojalá lo repitiéramos pronto. De hecho ya tenías reservada tu terraza para volver ahora en abril.

Pero el destino es… diría que una palabrota, pero no voy a hacerlo. Me quedo con lo feliz que fuiste esos cuatro días. Mejor… que fuimos, porque yo estaba radiante viéndote en una tierra tan hermosa.

Termino ya poniéndote un poco al día de cómo andan las cosas por el país. Al final habrá elecciones el 28 de abril. En temas políticos no vamos a adentranos más, porque rompe el encanto de cualquier historia. Te dejo, mi amor. Recuerda que como te dije hace un año y te repito a todas horas ¡te quiero!

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