Como niños con zapatos nuevos destino a San Sebastián


¡Hola, papá! Aquí estoy como cada día para contarte y rememorar juntos algunas cosillas, cosas que en su momento valoramos, pero que hoy las guardo como auténticos tesoros, porque cada momento nuestro tenía magia.

Muchas veces, ahora que salgo a pasear sola, recuerdo cuando lo hacía contigo. No es por nada, pero eras la envidia de muchos, especialmente de personas mayores, que siempre te decían que era una suerte poder llevar un ‘bastón’ así que te ayudara a caminar.

Yo sé que en el fondo te sentías orgulloso, porque la gente te recordaba que no era fácil encontrar una hija que tuviera tan dedicación a su padre. Y yo me sentía orgullosa de que fueras conmigo, porque como me siguen diciendo muchos de los que te conocieron, eras un tío muy grande.

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