Las mejores sopas de ajo del peor cocinero del mundo


Hola papá. Hoy es otro duro día de invierno. En casa ya sabes que siempre hizo mucho frío. No te creas que no te tengo los radiadores bien purgados, pero es lo que tienen los pisos altos: en invierno te arrices y en verano te achicarras. Así que ahí siguen tus rosales esperando a que los pode.

 Ahora que tú no estás soy yo la que me encargo de cerrar todas las puertas para que no se vaya el poco calor que dan los radiadores. No ponemos ni brasero ni calentadores, porque para las dos solas con una manta nos basta.

Le dije a mamá que se hiciera sopas de ajo para comer, pero mejor no. Porque seguramente te morirías de envidia (sana). ¿Recuerdas cuándo te las enseñé a hacer al estilo de la ‘Fernandica’ de Ledesma?. Anda que no se te daban bien. Y lo que te gustaba fardar con la gente enseñando las fotos de cocinitas. He estado buscando alguna en plena acción, pero no he encontrado nada más que la que voy a poner en la que se puede ver la pintaza que dejabas al único plato que sabías cocinar.

Bueno, miento. También dejabas exquisita la fabada de bote. Porque no te creas que cualquiera sabe ponerle el toque exacto de agua para que el caldo quede en su punto,

¡Ay, madre! Qué tiempos aquellos.

Aunque ya ha pasado un mes largo desde que te fuiste, sigo recibiendo muestras del cariño que te tenía la gente. Hoy me encontré con Manuel, el abogado, con el que tantas tertulias literarias compartías y al que le echabas la bronca porque leía a Pérez Reverte y no conocía aún la obra de algunos de tus admirados, de esos con los que tú ahora charlarás de libros en el cielo.

Por cierto, se me olvidó mandarte la gorra y los guantes. Espero que alguien te preste una. O igual allí no hace frío. No sé. Quizá algún día cuando esté escribiéndote este pequeño diario ya no se me salten las lágrimas. Todo el mundo me dice que no me querrías ver así, pero es imposible cuando has tenido una relación tan bonita, tan cercana y tan tierna con el mejor padre del mundo. ¡Te echo de menos cada segundo, mi vida! Y por si acaso se te olvida, te lo repito una vez más. ¡Te quiero! 

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Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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