La terraza de tus sueños te echa de menos


Intento olvidar los días de hospital. Por muchas vueltas que le dé, ya no hay marcha atrás y nadie te va a volver a traer a mi lado. Así que quiero que este blog sea un lugar para contarte mis aventuras, que no son pocas, y para recordarte siempre. 

Hoy ha amanecido un día frío, pero con un solito que pone un color especial a tu terraza. Esa en la que tantas horas pasabas en verano tomando una cerveza en tu mesita con tus toldos a mediodía o contemplando las estrelllas y la luna por la noche. Esa en la que cuando sabías que se acercaba la hora de que volviera a casa, te asomabas a la barandilla para saludarme con tu mejor sonrisa. Yo también miraba para arriba para sonreír porque me esperaba mi chico favorito.

El salón está lleno de luz. Brillan con luz especial todos esos cuadros que con tanto capricho compraste y que hoy son auténticos tesoros. Y es que el arte, el realista, no esas bazofias que hacen ahora, te maravillaban. Podías pasarte horas mirando tu Ubierna con la Catedral de Salamanca o las joyas que pintaba tu amigo Jerónimo Prieto, que tantas veces ilustró tus publicaciones en la revista de Semana Santa.

Por aquí poco más. Ayer me caí en la calle. Es lo que pasa cuando uno lleva la mirada perdida y va pensando únicamente en la persona que más quería.

Seguro que te acuerdos del abuelo de Alberto, el de la autoescuela. Pues ayer falleció. Llegó a los 104, papá. Y es que realmente tengo la sensación de que te rendiste muy pronto a la vida cuando nos quedaban tantas cosas por hacer. 

Ya sabes que teníamos previsto llevarte a Santiago de Compostela, a que volvieras a recrear esos ojazos grises entre sus calles, a ser posible lluviosas, y a que te sentaras en la silla del ‘Derbi’ donde cada día lo hacía Valle Inclán.

No te imaginas lo difícil que ha sido anular esa reserva. Pero bueno. Ir allí sin ti no tiene mucho sentido ya. Nunca fue un lugar de mi devoción y sólo era feliz porque tú eras feliz allí.

Te dejo, mi amor. Que seguro que tú también tienes cosas que hacer allá donde estés. No olvides nunca, nunca, que has sido lo mejor que me ha pasado en la vida y sobre todo que te quiero infinito.

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Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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